- Casi llorando, les dice a sus compatriotas que no sabe si es “un adiós” o un “hasta la vista”
AFP
CRACOVIA.- Muy emocionado, conteniendo con dificultad las lágrimas, el papa Juan Pablo II se despidió de los 2.2 millones de polacos que asistieron este domingo a verlo, diciendo que sólo Dios sabía si era un hasta la vista o un adiós.
“Quisiera decirles hasta la vista, pero eso está totalmente entre las manos de Dios”, afirmó, al término de la misa concelebrada en la explanada de Blonia.
Los fieles insistieron: “Te esperamos en Wadowiice (su ciudad natal)”.
“Eso está completamente en manos de la misericordia divina”, comentó Juan Pablo II.
Los jóvenes entonaron un cántico dirigido a quienes se marchan para seguir a Dios. “Dejo mi barca en la orilla porque me voy contigo, Señor”, cantaban.
El Sumo Pontífice reconoció que tenía esa canción en la mente cuando fue elegido Papa, durante el cónclave de 1978. “Este cántico me hizo marcharme de mi patria hace 23 años. Me resonaba en los oídos durante el cónclave. Nunca me abandonó durante esos años. Era el recuerdo secreto de mi patria, mi guía en los diferentes caminos de la Iglesia”.
“La agradezco, esa canción”, añadió alejándose de la multitud.
Los jóvenes le habían pedido con insistencia que no se fuera: “Quédate con nosotros, quédate con nosotros”, gritaron.
“Muy bien”, había contestado Su Santidad sonriendo. “¡Quieren que me vaya de Roma!”, señaló en tono humorístico.
Desde hace varios meses circuló el rumor de que el Papa, en el supuesto caso de que dimitiera, podría retirarse al convento de Kalwaria Zebrzydowska, cercano a Cracovia, adonde irá el lunes, antes de partir de Polonia para Roma. El portavoz del Vaticano, Joaquín Navarro Valls, desmintió esta versión.