Patrice BurchkalterAFP
BUDAPEST.- Victoria de Rubens Barrichello, Michael Schumacher segundo, duodécimo título mundial de constructores para Ferrari, el cuarto consecutivo: el Gran Premio de Hungría, décimo tercera prueba del campeonato mundial de Fórmula 1, fue ayer un triunfo total para la Scuderia.
El brasileño, el alemán y Jean Todt, director de Ferrari, se felicitaban, mientras que la multitud invadía la pista. Como ya ocurrió el año pasado, la competencia se esfumó frente a la impresionante demostración de fuerza de los monoplazas rojos. Desde las primeras vueltas en el Hungaroring se borraron las últimas dudas.
Nadie podía amenazar a Ferrari, ni siquiera los Williams-BMW. Ni el colombiano Montoya, relegado a la parte más baja de la clasificación.
Ralf Schumacher, en otro Williams, podría haber sorprendido a su hermano mayor. Pero, al imponerse en la primera curva, Michael puso al benjamín en su lugar. Alejándose sin remedio según avanzaba la prueba, Ralf terminaba a una distancia respetable del “dúo rojo”, mientras que los McLaren-Mercedes de Kimi Raikkonen y David Coulthard lo seguían, precediendo al italiano Giancarlo Fisichella (Jordan-Honda).
“Los Ferrari eran demasiado fuertes”, admitió Ralf.
Barrichello y Michael Schumacher tenían tal ventaja que el pentacampeón pudo permitirse jugar al ratón y al gato con “Rubinho”, y en la vuelta 72 reservó una sorpresa al brasileño.
El alemán redujo su velocidad, concediendo cuatro segundos a su compañero, pero éste también había levantado el pie del acelerador.
“Miraba mis retrovisores y ya no veía a Michael”, contó Barrichello. “Entonces pregunté por radio a los boxes si había tenido un problema. Me respondieron que no. Y, de pronto, le vi justo detrás mío. Exclamé: ¡Jesucristo! ¡qué vuelta ha hecho!” Por el precio de una vuelta récord, la 72, Michael Schumacher retomó más de tres segundos al brasileño, pasando a ser su sombra.
“En Silverstone, Rubens me hizo lo mismo. Así que me dije que ahora me tocaba a mí sorprenderlo”, relató luego entre risas el alemán. “Era por divertirnos. Necesitaba despertarme”.
Para el pentacampeón mundial era, además, una forma de mostrar su superioridad. “Ahora que el título de constructores es nuestro, haremos lo necesario para que Rubens termine segundo en el campeonato”, añadió Michael Schumacher. “Después podremos divertirnos”.
Segunda victoria de la temporada y tercera de su carrera, Barrichello está ahora en posición de subcampeón, a la sombra de su glorioso compañero. Una sombra a veces molesta.
“Era fácil cometer una falta en este circuito. Sobre todo ante la presión de un campeón como Michael detrás de uno”, reconoció el ganador.