Los fanáticos del béisbol no perdonarían otra huelga.

Las Mayores son un caos total

Jugadores millonarios reclaman más dinero, mientras maestros nunca son escuchados Peter GammonsESPN Lo que los billonarios y millonarios y todos sus abogados de alto rango será mejor que entiendan es que lo que verdaderamente importa son esas personas que perdieron sus trabajos y sus ahorros en el asunto de Enron. La Policía y los bomberos […]

  • Jugadores millonarios reclaman más dinero, mientras maestros nunca son escuchados

Peter GammonsESPN

Lo que los billonarios y millonarios y todos sus abogados de alto rango será mejor que entiendan es que lo que verdaderamente importa son esas personas que perdieron sus trabajos y sus ahorros en el asunto de Enron.

La Policía y los bomberos no pueden conseguir aumentos en la ciudad de New York, con todo el verdor de su Wall Street.

Todos esos amigos cuyas tiendas se vieron sistemáticamente fuera del negocio por las grandes tiendas o el asunto mundial. O los maestros, siempre en la parte baja de las prioridades, y todos aquellos en el mundo académico que dedican sus vidas a lidiar con enfermedades de niños u osteoporosis, y reciben la paga de alrededor de un quinto de lo que devenga un receptor novato.

Ésta es una industria que necesita seriamente reevaluarse, su liderazgo, sus prácticas de negocio, su entendimiento del producto y su cliente. Pero es bastante difícil para todos tomarlo seriamente, no cuando los millonarios y billonarios suenan como los hijos de Kennedy peleándose por la mejor parte del pastel.

Millones de personas importan, incluyendo los vendedores de hot-dogs y niños del camerino y trabajadores de áreas verdes de los estadios. Pero los dueños del béisbol y jugadores no importan.

Ahora, podrían no conseguirlo, pero debido a ellos su juego importa menos de lo que ha importado en mucho tiempo. La pieza de Richard Sandomir en el diario The New York Times el mes pasado detalló la erosión de interés en el deporte desde el verano de Sammy y Mark. Pero está claro que la gente que dirige el deporte —dueños, jugadores y abogados— se encogen de hombros ante las realidades al largo plazo.

Quizás a ellos no les importa si cierran su deporte el 30 de agosto y escupen en la cara de todo lo que significa el 11 de septiembre a nuestra conciencia nacional. Quizás a ellos no les importa que reducirán el béisbol a fútbol profesional, porque el regreso del 1995 no va a pasar nuevamente: el trecho de atención de entretenimiento es mucho más diferente, el fútbol se le ha ido delante al béisbol en interés (bueno, quizás la competencia tiene algo que ver con eso), Ripken, Mark y Sammy no están regresando por la puerta y, oh sí, éstos son tiempos diferentes económicamente hablando.

Y uno de los aspectos más chistosos es que lo que ellos no entienden es que sus constantes chillidos sobre cómo dividirse los billones está más asociado con el deporte que la excelencia de Bonds, Alex, Jeter y Garciaparra. ¿Hay un problema a largo plazo con el balance competitivo? Absolutamente, cuando los equipos están en la mitad de abajo de los ingresos han ganado cinco partidos de postemporada en cinco años.

¿Deberían los jugadores decirle a los dueños cómo compartir sus ingresos? Qué presuntuosos, considerando que los abogados laborales no tienen experiencia en dirigir nada que no sea un juicio.  

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