Claudia Neira
Rodrigo Bermúdez creció rodeado de diferentes idiomas, países y costumbres. Ahora vive en Nicaragua, la tierra de sus abuelos, en medio de ayotes, melones, cebollas, calabazas, ramas de apio, sandías, pimientos y albahaca.
Bermúdez es gerente y fundador de Del Sol, empresa dedicada a la comercialización de hortalizas y frutas orgánicas, que opera en el municipio de Sébaco, en el departamento de Matagalpa, Nicaragua.
Bermúdez regresó a Nicaragua hace siete años, llevando consigo bajo la manga mucha experiencia en cultivo, producción y comercialización de productos orgánicos, ya que trabajó para diferentes compañías en Costa Rica, México y Estados Unidos, país donde cursó estudios superiores en la Universidad de Arizona.
Comenzó sembrando 40 manzanas de tierra, pero al poco tiempo se dio cuenta de que siendo un área tan pequeña no podía competir. El siguiente paso fue aliarse con sus vecinos de tierra, y poco a poco fue creciendo hasta llegar a trabajar con 120 pequeños y medianos productores del Valle de Sébaco, Sacaclí, El Manjí y las mesetas altas de los departamentos del norte de Nicaragua.
Hoy día, Del Sol es pionera en este campo en Nicaragua. Con apoyo de siete ingenieros agrónomos ofrece capacitación, microfinanzas, mercadeo y asistencia técnica en producción orgánica, manejo de recursos hídricos, conservación de suelos, y control de malezas y plagas. También comercializa la cosecha de los mismos.
AMOR AL TRABAJO
“Yo vi una buena oportunidad en Nicaragua. Tiene un potencial agrícola enorme”, explica Bermúdez. “Al principio no había ningún tipo de condiciones, y podría decir que comencé por puro amor al trabajo. Es ahora que estamos creciendo”.
Pero eso es historia antigua. Del Sol cuenta hoy con 15 empleados en el área administrativa y alrededor de 70 en las plantas empaquetadoras. Es la empresa de hortalizas más grande de la región y domina el mercado de cebolla. La empresa tiene ventas anuales de entre 3 y 4 millones de dólares.
Para llegar a esto, Bermúdez invirtió largas horas capacitando no sólo a productores, sino también al personal del aeropuerto, de aduanas y a cuanta gente estaba involucrada en el proceso. Gracias a eso hoy exporta productos a Estados Unidos, Europa, Centroamérica y los comercializa en los principales supermercados y mercados nacionales.
MERCADO BONDADOSO
En 1998, después del huracán Mitch, pensó en desistir del negocio. La razón fue simple: 15 metros de agua sobre las fincas. “El río se llevó casi todo: el cuarto frío, el invernadero y las siembras. Tuve pérdidas por los 70,000 dólares”. Pero el apoyo de amigos, el compromiso con sus clientes y productores lo hicieron cambiar de idea. “Si ya había comenzado una vez, ¿por qué no hacerlo nuevamente?”, dice Bermúdez. Desde entonces, Del Sol ha recuperado el ímpetu y Bermúdez ha logrado completar varias importantes inversiones en infraestructura de almacenamiento.
Bermúdez está bien arraigado en Nicaragua y es optimista en cuanto al futuro. “Hay un buen ambiente, y se puede confiar en las autoridades. Hay un interés por facilitar y promover la inversión grande”, señala enfático. “Yo no me voy, éste es un país de potencial con productores nobles y con personas que trabajan muy duro”, agrega Bermúdez, quien por ahora tiene claras sus prioridades: continuar produciendo vegetales orgánicos, mejorar la calidad de vida de los productores y proteger los recursos naturales de la región.
Tomado de BID América.