Alegría y un desborde de devoción y fe se produce en la Gritería Chiquita que celebran los leoneses y chinandeganos.

Rogativas por bienestar y paz en “Gritería Chiquita”

La Gritería Chiquita es una devoción mariana que se celebra hoy 14 de agosto y tiene su origen en “la ruta de los volcanes”, justo en el Volcán Cerro Negro que en julio de 1947 desarrollaba una de sus tantas erupciones. Ese hecho motivó la invocación a la Virgen, ante la posibilidad de un desastre […]

  • La Gritería Chiquita es una devoción mariana que se celebra hoy 14 de agosto y tiene su origen en “la ruta de los volcanes”, justo en el Volcán Cerro Negro que en julio de 1947 desarrollaba una de sus tantas erupciones. Ese hecho motivó la invocación a la Virgen, ante la posibilidad de un desastre natural y como un compromiso de fe

Mercedes PeraltaCORRESPONSAL/LEÓ[email protected]

Aunque los científicos indican que las erupciones del Cerro Negro, surgidas en abril de 1850, son producto de su evolución como un joven volcán, los leoneses católicos erigen el 14 de agosto miles de altares alegóricos, rogando a la Madre de Dios Hijo su protección.

“Turistas y fieles devotos de la Virgen, que visitan León el 14 de agosto, disfrutarán la tradición cultural viva de mayor carga emotiva en el país, donde se combinan el colorido y arte de los altares; los sabores de las golosinas, las luces y estruendos de los juegos pirotécnicos, que ubican al participante en un escenario donde se entrelazan la imaginación, fantasía y realidad”, manifiesta el cronista leonés Dr. Manuel Noguera Ramírez.

El cronista asegura que esto provoca emociones de alegría que se elevan hasta lo sublime, con el aroma de las flores e incienso.

COINCIDEN TRADICIONES INDÍGENAS Y COLONIALES

“Pareciera que en esa manifestación de cultura viva colectiva se ofrece a la Virgen lo mejor de las tradiciones indígenas, donde se degustan la chicha de maíz, los gofios de pinol, los marquesotes, y el ayote en miel; y coloniales, que permite a artesanos elaborar con papelillos de colores, abanicos, sombreros, antifaces, canastillas y flores. Muchas altares lucen telones, que constituyen un derroche de arte e imaginación pictórica”, expresa Noguera.

CONCURSO DE ALTARES

La gritería es además de una manifestación de fe una demostración del arte y la creatividad de los leoneses.

Por eso convocamos a un concurso de altares, informó Jacinto Salinas, director de la Casa de Cultura. Las bases del concurso establecen que el altar debe ser diseñado con materiales naturales o sintéticos; debe ser original y conservar lo tradicional del origen de la gritería y que la escenografía se relacione con el tema.

El concurso intenta promover los cantos de la Purísima y la tradicional “gorra”.

Los participantes pueden inscribirse en la Casa de Cultura, Alcaldía, Casas Comunales o en las radios locales

El jurado calificador lo integran artistas, religiosos, escritores, líderes y periodistas. Los tres premios consisten en dinero, el cual será entregado por el alcalde de León.

UNA GRITERÍA DE PENITENCIA

En julio de 1947 los leoneses estaban temerosos por la fuerza eruptiva del Volcán Cerro Negro. Muchas familias buscaban refugio y migraban a otras ciudades y quienes quedaban en León enfrentaban serias dificultades para realizar las actividades cotidianas.

En ese estado, monseñor Isidro Augusto Oviedo y Reyes, obispo de la Diócesis, imploró a María su intercesión ante Dios para que cesara el fenómeno y no hubiera graves consecuencias. Se hicieron varias manifestaciones de fe.

El 2 de agosto el obispo reunió a buena parte del pueblo en la Catedral y tras explicarles de los riesgos que enfrentaban con la erupción, les pidió hacer un “solemne voto jurado” a la Virgen: celebrar todos los años, el 14 de agosto una “Gritería de Penitencia”, semejante a la del 7 de diciembre, en honor al misterio de su Asunción a los Cielos. Además, rezar todos los días el Rosario en la Catedral de León.

EN MEDIO DEL MIEDO, CRECIÓ LA FE

“Era horrible, comíamos arena, estaba comenzando el invierno, pero había una sequía como la de ahorita, azotaba el viento y nos bañaba de arena. Teníamos miedo al volcán porque los retumbos eran horribles, como si se venía sobre nosotros. El pueblo que llegó a la Iglesia respondió que sí, que iban a gritarla en rogativa. Recuerdo que cuando la gritamos por vez primera ya no caía arena del volcán, ni echaba humo. Creció la fe en la Virgen”, recuerda doña Salomé de Munguía (67).

“El obispo pidió que no se diera la ‘gorra’ que se acostumbra dar el 7 de diciembre, sino estampas de la Virgen, porque era rogación”, agrega la señora que cumple su promesa desde hace 50 años. La devoción se ha extendido a todas las ciudades de occidente, en mayor o menor grado.

El 15 de agosto se celebra La Asunción de María con rezos en los hogares, una solemne misa en la Catedral de León, y la conmemoración de la Congregación Religiosa de La Asunción.

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