Peter HarmsenAFP
PEKIN.- China encierra a los disidentes políticos en hospitales psiquiátricos, una práctica represiva que recuerda lo que ocurría en la desaparecida Unión Soviética, denunció el lunes una organización de defensa de los derechos humanos.
Pese a las reformas, las autoridades comunistas han enclaustrado a centenares de opositores y a todo tipo de gente que se aparta de las normas oficiales —algunas fuentes hablan de miles de personas— en instituciones para enfermos mentales, según un informe del observatorio de Derechos Humanos, Human Rights Watch (HRW), cuya sede se encuentra en Nueva York.
Este método represivo incluye a “miembros de la secta (prohibida) Falungong, así como a dirigentes sindicales independientes, perturbadores y particulares que denuncian las persecuciones políticas o las faltas de los dirigentes”, señala HRW.
La utilización de la psiquiatría con fines políticos no está tan extendida como en la época de Mao Tse-tung, pero sigue siendo un medio de represión, según el informe redactado con la colaboración de una organización especializada, la Iniciativa de Ginebra en Psiquiatría.