- Concluyen fiestas agostinas. Policía hizo lo que pudo por controlar violencia y delincuentes. Cruz Roja reporta quemados
- La venerada imagen descansará en la iglesia de Las Sierritas, hasta el próximo año
Moisés Martínez [email protected]
Santo Domingo volvió a las Sierritas igual que todos los años. Una multitud de promesantes y creyentes lo acompañó cargándolo y bailándole, el licor se vendió en abundancia, la Cruz Roja tuvo mucho trabajo con personas quemadas, niños perdidos y gente afectada por el sol, y la música de chicheros y el estallido constante de cohetes y morteros, animaron todo el recorrido de despedida del patrono de los managuas.
Llamó la atención, en primer lugar, el trabajo de la Policía. El mismo fue efectivo, sin hechos serios de violencia que lamentar. Por otro lado, el Mayordomo de las fiestas, Pedro Solórzano, sólo llegó a bailarle al Santo unos minutos en la mañana, y luego se fue apurado del lugar en medio de una situación de contraste, ya que mientras algunas personas querían saludarlo y abrazarlo, otros le tiraban semillas de mamón y sonreían maliciosamente.
El Santo se fue ataviado de llamativos colores. Su diminuta imagen casi no se notaba en medio de las flores rojas, blancas, amarrillas y azules que lo adornaban, mientras que su “colega”, Santo Domingo de Abajo, como es tradición, fue a despedirlo al cruce del Gancho de Camino, engalanado con un arco de color dorado que lo cubría en su peaña.
Luego de bailar juntos alrededor de una media hora, a eso de las nueve y media de la mañana, los dos santos iniciaron el recorrido de vuelta, junto con miles de creyentes que por alguna u otra razón, estaban en deuda con alguno de ellos.
PROMESAS QUE CUMPLIR DE POR VIDA
Las deudas con Santo Domingo son deudas de honor, y la única razón para no cumplirlas es que el cuerpo ya no tenga fuerzas para andar, y eso es discutible, porque algunos creyentes acompañaron a Santo Domingo en silla de ruedas.
Las razones para estar en “deuda” con el santo son infinitas. Polio, amputaciones, partos prematuros, amenazas de aborto y epilepsia, entre otros tantos. Pero afortunadamente, el milagro no se fija en mal alguno. Sólo se presenta y llena de alegría el corazón del creyente, quien ahora debe pagar la promesa hecha a Santo Domingo por haberle hecho el “volado”.
Por ejemplo, ésta es la historia de Marvin José Salazar. Su brazo izquierdo iba a ser amputado por una herida de bala que recibió en Puerto Cabezas. Imploró a Santo Domingo para que esto no pasará. El milagro se dio y ahora Marvin tiene que bailar la vaca con el Santo todos los años, hasta, como él mismo dice, “el Santo le diga que basta”.
Igual es el caso de María Socorro Saballos, quien desde hace 22 años, ataviada con un traje típico de un color diferente para el primero y el diez de agosto, le baila a Santo Domingo en pago al milagro de sanar a su hijo, Danilo Saballos, de su problema de epilepsia.
PÓLVORA PELIGROSA
Lo más negativo en la despedida de “Minguito” fue el descontrol con los vendedores de cohetes y otros juegos pirotécnicos. LA PRENSA fue testigo de por los menos tres incidentes, en los que las mochilas cargadas de cohetes estallaron accidentalmente, causando nerviosismo entre los promesantes.
El hecho más grave se dio en la mañana, ya que dos personas resultaron con quemaduras leves, producto de el estallido de una docena de cohetes. Los dos afectados, Aníbal Urbina Méndez, de 48 años, y Pedro García Lumbí, de 23, fueron trasladados de inmediato al Hospital Manolo Morales.
La Policía Nacional desplegó 1,800 agentes para la cobertura de las fiestas agostinas, de los cuales 800 fueron destinados a la cobertura del Santo hasta las Sierritas, 400 resguardaron el desfile hípico y los 600 restantes resguardaron paradas de buses y algunos barrios conflictivos para evitar que las pandillas se mezclaran con la multitud de promesantes.
ALEMÁN AUSENTE
La tarima y los toldos que en los últimos cinco años acostumbra a colocar cada primero y 10 de agosto el ex presidente de la República, Arnoldo Alemán, cerca de la Laguna de Tiscapa, ayer no fueron vistos por ninguna parte del desfile hípico.
Al único liberal que se vio presenciando el desfile de caballos y montados fue al diputado Wilfredo Navarro, quien estuvo acompañado de familiares y amigos.
REPORTE DE LA CRUZ ROJA
Durante el cierre de las fiestas agostinas, la Cruz Roja Nicaragüense reportó este año un total de 45 personas atendidas, las cuales fueron trasladadas a los distintos centros asistenciales, según el caso.
“Atendimos a cuatro heridos con armas cortopunzantes, tres con heridas contusas, dos excoriaciones, 12 casos de quemaduras, tres personas hipertensas, una insuficiencia cardíaca, un problema respiratorio, un síntoma de aborto y tres niños perdidos”, dijo Francisco Murillo, jefe de los socorristas de Managua.