“Constructores de una nueva generación”

José J. [email protected]

El llamado a los jóvenes que realizara S.S. Juan Pablo II para “ser constructores de una nueva generación” es, en concreto, una exigencia directa para cada uno de los habitantes de nuestra región, a fin de tomarnos en serio el combate contra la pobreza.

Los últimos años nos han mostrado que la paz es posible. Gracias a esa paz, nuestros líderes empresariales han logrado montar empresas hemisféricas de servicio, prósperas y exitosas. Grandes transnacionales en el campo de la alta tecnología, agricultura, alimentación y turismo han proliferado en nuestras naciones. Universidades, centros de investigación y educación como El Zamorano en Honduras, la Escuela de Negocios en El Salvador, la Escuela de Agricultura de la Región del Trópico Húmedo (Earth) en Costa Rica, el Incae en Montefresco (Nicaragua), la Fundación Omar Dengo y el Inbio en Costa Rica, son iniciativas de reconocido prestigio internacional y muestran que sí podemos hacer bien las cosas. Junto al liderazgo del empresariado en cada país, desde Panamá hasta Belice, actividades tan diversas como la banca y el turismo han dado, cada una, señales alentadoras. Muestran de sobra que tenemos líderes que expresan lo mejor de nuestras naciones, apoyando la exhortación hecha por Juan Pablo II a los jóvenes del mundo para poner su confianza en aquellos que “no son la suma de nuestras debilidades”.

En cada nación de nuestra región hay empresas dinámicas. Ellas ofrecen productos y servicio a más de cien países y dan trabajo a miles de personas.

Los azucareros de Guatemala y los dueños del sector licorero y bancario de Nicaragua, el grupo cervecero y periodístico de Costa Rica, los bancos regionales y las empresas alimenticias y de vestimenta de Honduras, los grupos de la aviación en El Salvador, entre otros centenares de empresas más, son ejemplos vivos de que sí sabemos hacer negocios con una mentalidad moderna, eficaz y, globalizada y competitiva. Todo esto nos demuestra un potencial único para resolver la gran debilidad de esta región: la creciente pobreza que todos debemos enfrentar. No puede ser que los informes de la ONU siempre nos digan que Centroamérica es líder en pobreza. Se trata de que el sector exitoso de la sociedad centroamericana derrame su abundancia con generosidad en las clases más pobres. Nada más lejano a mis intenciones que plantear aquí la multiplicación de regalos, pero sí hay que apoyar un gran esfuerzo conjunto de orden educativo, bien pensado, estratégicamente elaborado.

Un cambio de mentalidad para formar y “gerenciar” sobre todo a personas, para que puedan salir de la pobreza, como lo hacen exitosamente algunos programas en cada país de la región. Se trata de rescatar aspectos claves de nuestra región con el valioso aporte de los exitosos: educación primaria y secundaria, salud y prevención de enfermedades, mejoramiento del agricultor, etc. Esto puede ser una respuesta a Juan Pablo II, cuando nos invita a “construir ladrillo por ladrillo, la civilización de Dios dentro de la civilización del hombre”.

El autor es Diplomático y periodista costarricense.  

Editorial
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