Un modelo de humildad

Federico Dueña

El Papa Juan Pablo II canonizó al Santo “Indio Juan Diego”. Pero ¿Quién es Juan Diego? Adjunto a mis amables lectores una descripción que encontré en Internet: http://www.santamariadeguadalupe.com/virgen2/juandiego.html

Juan Diego nació en 1474 en el calpulli de Tlayacac en Cuauhtitlán, el que fue establecido en 1168 por la tribu nahua y posteriormente conquistado por el jefe azteca Axayacatl en 1467; y estaba localizado 20 kilómetros al norte de Tenochtitlán (ciudad de México). Su nombre de nacimiento fue Cuauhtlatoatzin (“el que habla como águila” o “águila que habla”). El Nican Mopohua lo describe como un “macehualli”, o “pobre indio”, es decir uno que no pertenecía a ninguna de las categorías sociales del Imperio, como funcionarios, sacerdotes, guerreros, mercaderes, etc., es decir que pertenecía a la más numerosa y baja clase del Imperio Azteca, pero no a la clase de los esclavos. Hablándole a Nuestra Señora él se describe como “un hombrecillo” o un don nadie, y atribuye a esto su falta de credibilidad ante el Obispo. Él trabajaba duramente la tierra y fabricaba matas las que luego vendía. Era dueño de su pedazo de tierra y tenía una pequeña vivienda en ella.

Estaba casado pero no tenía hijos. En los años 1524 o 1525 se produce su conversión al cristianismo y fue bautizado, así como su esposa, recibiendo el nombre cristiano de Juan Diego y su esposa el de María Lucía. Fueron quizás bautizados por el misionero franciscano Fray Toribio de Benavente, llamado por los indios “el pobre” por su extrema gentileza y piedad y las ropas raídas que vestía.

Juan Diego era muy reservado y de un místico carácter, afecto a largos silencios y frecuentes penitencias, y que solía caminar desde su poblado hasta Tenochtitlán, a 20 kilómetros de distancia, para recibir instrucción religiosa. Su esposa María Lucía fallece en 1529. Juan Diego entonces setraslada a vivir con su tío Juan Bernardino en Tolpetlac, que le quedaba más cerca de la iglesia en Tlatilolco-Tenochtitlán, sólo 14 kilómetros. Caminaba cada sábado y domingo a la iglesia, partiendo a la mañana muy temprano, antes que amaneciera, para llegar a tiempo a la Santa Misa y a las clases de instrucción religiosa. Caminaba descalzo, como la gente de su clase macehualli, ya que sólo los miembros de las clases superiores de los aztecas usaban cactlis, o sandalias, confeccionadas con fibras vegetales o de pieles. En las frías madrugadas usaba para protegerse del frío una manta, tilma o ayate, tejida con fibras del maguey, el cactus típico de la región. El algodón era sólo usado por los aztecas más privilegiados.

Durante una de sus caminatas camino a Tenochtitlán, que solían tomar unas tres horas y media a través de montañas y poblados, ocurre la primera aparición de Nuestra Señora, en el lugar ahora conocido como “Capilla del Cerrito”, donde la Santísima Virgen le habló en su idioma, el náhuatl.

Ella lo llamó “Juanito, Juan Dieguito”, “el más pequeño de mis hijos”, “hijito mío”. Juan Diego tenía 57 años, una edad avanzada en un lugar y época donde la expectativa de vida masculina apenas sobrepasaba los 40 años.

Luego del milagro de Guadalupe Juan Diego fue a vivir a un pequeño cuarto pegado a la capilla que alojaba la santa imagen, luego de dejar todas sus pertenencias a su tío Juan Bernardino, pasando el resto de su vida completamente dedicado a la difusión del relato de las apariciones entre la gente de su pueblo. Juan Diego muere el 30 de mayo de 1548, a la edad de 74 años.

Juan Diego amaba sobremanera la Sagrada Eucaristía, y por permiso especial del obispo recibía la Comunión tres veces por semana, algo completamente inusual en aquellos tiempos. Su Santidad Juan Pablo II lo definió (a aquél que le dijo a la Santísima Virgen: “soy sólo un hombrecillo, soy un cordel, soy una escalerilla de tablas, soy cola, soy hoja, soy gente menuda…”) como un modelo de humildad para todos nosotros.

El autor es empresario.  

Editorial
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