Muerte absurda

Carlos Ramón Monjarrez Gómez [email protected] Como todas las mañanas, antes de iniciar mis labores tengo como arraigada costumbre leer LA PRENSA. Desde la lejanía, el espíritu busca consuelo en el quehacer diario de nuestra querida Nicaragua. Quiero saber cómo va todo, si ganó el Bóer o si un mágico tornado arrasó con los corruptos. De […]

Carlos Ramón Monjarrez Gómez [email protected]

Como todas las mañanas, antes de iniciar mis labores tengo como arraigada costumbre leer LA PRENSA. Desde la lejanía, el espíritu busca consuelo en el quehacer diario de nuestra querida Nicaragua. Quiero saber cómo va todo, si ganó el Bóer o si un mágico tornado arrasó con los corruptos. De esa forma usualmente mis días comienzan con una especie de satisfacción provocada por el contacto virtual con mi patria. Sin embargo, tengo que expresarle el inmenso dolor que siento hoy ante la infausta noticia de la absurda muerte del niño Engel Josué.

Como padre de dos niñas, me siento devastado al ver la foto en la cual la tragedia tritura implacablemente a la infeliz madre. Y necesariamente tengo que preguntarme: ¿Qué tan subdesarrollada está la medicina en Nicaragua? ¿Cómo es posible que una simple fractura en una extremidad conduzca a la muerte de una persona? ¿Qué tipo de consecuencias legales enfrentarán los médicos responsables de esta tragedia? ¿Qué clase de medicina se practica en los hospitales nicaragüenses?

Sé muy bien que sobrarán excusas, tecnicismos, palabrería rebosante de terminologías incomprensibles, comunicados, conferencias de prensa, comisiones investigadoras y todo pasará al olvido.

Desde el cielo estará este angelito, sonriendo, observando el mundo que le negaron. Iluminando el camino que llevará algún día a una Nicaragua donde romperse un brazo no signifique el paso al cementerio.  

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