Los cultivos, cuyo riego depende únicamente del agua de lluvia, podrían verse afectados en los próximos meses, cuando se instale el fenómeno de “El Niño” que siempre trae sequías en Centroamérica.

“El Niño” da sus primeros pasos

NOAA dice que condiciones atmosféricas y oceánicas reflejan la presencia de un evento “Niño” Ineter anunció que en agosto prevé déficit de lluvias en el territorio nacional, por debajo de las normas históricas Benjamín Blanco [email protected] El fenómeno climatológico conocido como “El Niño” ha comenzado a dar sus primeros pasos por establecerse en la región […]

  • NOAA dice que condiciones atmosféricas y oceánicas reflejan la presencia de un evento “Niño”
  • Ineter anunció que en agosto prevé déficit de lluvias en el territorio nacional, por debajo de las normas históricas

Benjamín Blanco [email protected]

El fenómeno climatológico conocido como “El Niño” ha comenzado a dar sus primeros pasos por establecerse en la región centroamericana.

En Nicaragua, el Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales (Ineter), anunció ayer que en el mes de agosto prevé que habrá lluvias deficitarias en el territorio nacional, incluso por debajo de las normas históricas.

Esta conclusión se realizó luego de considerar los resultados de los modelos analizados por los centros mundiales de predicción climática, que pronostican la presencia del fenómeno “El Niño”.

Según el “Boletín de seguimiento al fenómeno ‘El Niño’”, correspondiente al presente mes, el comportamiento de las precipitaciones en los primeros meses del período lluvioso ha sido consecuente con relación a otros años similares, como fueron 1976, 1986, 1990 y 1994, en los cuales el evento ‘Niño’ se estableció en el segundo semestre del año, y las precipitaciones llegaron a superar las normas históricas en uno de los dos primeros meses del período lluvioso.

CENTROS MUNDIALES AVIZORAN FENÓMENO

La Agencia Nacional para el Océano y la Atmósfera de los Estados Unidos (NOAA), por sus siglas en inglés, en su último boletín del 11 de julio informa que, basado en el más reciente promedio estacional de la temperatura de la superficie del mar se ha desarrollado un evento cálido (“Niño”) en la cuenca del Pacífico.

Según la NOAA, las condiciones atmosféricas y oceánicas reflejan la presencia de un evento “Niño” y la mayoría de los modelos acoplados y estadísticos pronostican condiciones similares para el resto del 2002 e inicios del 2003.

Sin embargo, persiste una considerable incertidumbre sobre cuándo ocurrirá y cuál será el grado de intensidad máxima del presente episodio cálido.

También el Instituto de Investigación para la Predicción Climática (IRI), de EE.UU., en su última proyección climática del 17 de julio del 2002, reveló que existe un 90 por ciento de probabilidades de que prevalezcan condiciones “El Niño” durante el resto del 2002 e inicios del 2003.

Al comparar este pronóstico del IRI con el de hace un mes, esta probabilidad se ha incrementado en un 15 por ciento señalando que “han progresado las condiciones hacia un fenómeno “El Niño”.

Según el IRI, si las condiciones de temperatura de la superficie del mar, continúan como se espera, la intensidad más probable del actual “Niño”, sería aproximadamente de un tercio a la mitad de la intensidad de “El Niño” de 1997-1998, y los impactos del clima podrían por tanto ser comparablemente más débiles que los asociados al fenómeno ocurrido en el año señalado.

Según el Ineter, es importante recalcar que la ocurrencia de eventos como depresión y tormenta tropical o huracanes podrían cambiar las perspectivas de “El Niño”, como ya ocurrió en años similares a éste cuando el país se vio afectado por la tormenta tropical “Brett” en agosto de 1993.

ESTRAGOS DE «EL NIÑO»

Este fenómeno climatológico aparece normalmente dos veces en cada década y dura hasta 18 meses cada vez. En países de Sudamérica, “El Niño” provoca inundaciones lo cual daña cosechas, viviendas y hasta infraestructura vial, mientras que en Centroamérica y el Caribe “El Niño” reduce las probabilidades de lluvia y por ende provoca severas sequías.

El fenómeno termina cuando finalmente baja la temperatura del agua en el Pacífico ecuatorial, pero si baja demasiado o muy rápido, se presenta otro fenómeno inverso, pero igualmente dañino conocido como “La Niña”.

“El Niño” podría ser más débil este año, pero recién estamos a comienzos de un proceso que nadie sabe realmente qué nos traerá, señala la NOAA, uno de los grandes centros de predicción climática.  

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