- La familia Villarreal celebra a este Santo desde hace más de un siglo
Benjamín Blanco [email protected]
No todos los capitalinos creen que Santo Domingo es el patrono de la ciudad. Cada 25 de julio, en el Barrio San Judas, la familia Villarreal echa la casa por la ventana para celebrar junto a miles de vecinos del barrio y amigos a Santiago Apóstol, a quien consideran el verdadero patrono de Managua.
“La catedral vieja que tiene más de setenta años de haber sido construida se llama Catedral de Managua Villa Santiago de los Caballeros. También el escudo de la Alcaldía de Managua dice Villa Real Santiago, no sé por qué se celebra aquí a Santo Domingo”, argumentó Francisco Villarreal, sobre quien descansa la responsabilidad de mantener viva esta tradición.
La devoción de la familia Villarreal por la imagen del apóstol de Jesucristo montado sobre un caballo blanco data desde hace más de un siglo, “porque esto viene desde nuestros tatarabuelos, después mi abuelo, luego mi papá quien murió en 1979 y desde entonces me toca a mí, a mis hermanos y a mi madre celebrarlo”, indicó don Chico Villarreal.
Según don Francisco, la celebración a esta imagen comenzó en el municipio de San Jorge, Rivas, y fue hace unos 60 años que ésta se trasladó a Managua, al Barrio Altagracia, donde era celebrada por su padre, don Justo Pastor Villarreal.
COMIDA PARA CIENTOS DE NIÑOS Y ANCIANOS
“Después nos trasladamos a San Judas. Ha sido una tradición de mucha fe. Se le da de comer a más de 1,500 personas, priorizando primero a los niños y ancianos”, aseguró Villarreal.
La fiesta en honor a Santiago en San Judas comienza desde la madrugada del propio 25 de julio con una diana, tocada por una banda filarmónica traída desde Juigalpa, Chontales.
A las 10 de la mañana el cura de la parroquia más cercana llega a la casa de los Villarreal a ofrecer una misa y a bendecir los alimentos que se reparten al mediodía. Luego a las 3 de la tarde sale una procesión con la imagen de Santiago a recorrer las principales calles de San Judas, acompañada de la música de “chicheros” y de explosiones de bombas.
MUCHO GASTO, PERO “ES MUY MILAGROSO”
Este año en el menú hubo arroz, indio viejo, sopa de mondongo y chicha de maíz. “Nada de licor, porque esta es una tradición de años donde hemos recibido muchos favores de Santiago”.
“En total se gastan como 50 mil pesos pero recibimos el apoyo de amigos y es alegrísimo, no pesa en nada porque uno lo hace de corazón, porque es muy milagroso. Yo soy diabético, tuve un accidente en mi mano y tenía el azúcar casi en 600, me dijeron que me iban a amputar parte de mi mano, pero sólo fue un dedo. El primero de abril tuve otro accidente en el talón por lo que me iban a cortar la pierna, pero estoy sano gracias a Santiago”, agradece don Chico.
Villarreal dice que esta tradición se la va a heredar a todos sus sobrinos, “porque todos cooperan de una manera bárbara y siempre hay una unión y comunicación fraternal que mantenemos todos”, finalizó.