Santiago

Luis Sánchez Sancholuis.sá[email protected]

Ayer fue día de Santiago, antiguo patrono de Managua que por razones que no están claras fue sustituido con Santo Domingo de Guzmán. Pero otras poblaciones de Nicaragua: Jinotepe, Boaco, Nindirí, Nagarote y Ometepe, siguen celebrando en grande las fiestas patronales de Santiago.

Managua fue consagrada a Santiago por los conquistadores españoles. Después, el 24 de febrero de 1819, el rey Fernando VII la nombró Leal Villa de Santiago de Managua, y posteriormente, ya en la Nicaragua independiente, el 24 de julio de 1846 la Asamblea Legislativa la elevó al rango de ciudad, con el nombre oficial de Santiago de Managua.

Pero la celebración de Santiago declinó poco a poco en Managua, hasta desaparecer. Según la Enciclopedia de Nicaragua, “los indígenas de Managua prefirieron a este ‘santito’ (Santo Domingo) —su imagen parece un idolito— en lugar del patrono impuesto por los españoles: Santiago”. Pero no es convincente ese argumento. Me apunto más bien a la hipótesis de que la celebración de Santiago declinó y desapareció por una reacción espontánea del pueblo contra la dictadura del general liberal José Santos Zelaya, después que éste escogió el día de Santiago, 25 de julio de 1893, para entrar triunfante a la ciudad con su soldadesca que avasalló a la población católica.

El culto a Santiago en esta zona del país se debe, según me contó el historiador nindiriseño, don Justo Pastor Ramos, a que los dirianes adoraban al dios de la guerra, Huitzilopochtli, cuyas celebraciones se hacían en el tiempo que ahora corresponde a fines de julio y comienzos de agosto. Los españoles sustituyeron el culto pagano a Huitzilopochtli con el del santo guerrero Santiago Mata-moros, y mezclaron la antigua celebración indígena con el culto católico.

Según la tradición, Santiago Apóstol ayudó espada en mano a los españoles a derrotar a los moros y reconquistar España. Santiago fue martirizado en Jerusalén en el año 42 después de Cristo, pero según la leyenda él habría evangelizado a España. Sus restos fueron encontrados en el siglo IX por Teodomiro, obispo de Iría (después llamada Compostela), quien los sepultó donde ahora se alza la Catedral de Santiago de Compostela, construida por el rey Alfonso II, El Casto.

Santiago se convirtió en el santo guerrero de España cuando en la Batalla de Clavijo, en 834, bajó del cielo montado en un corcel blanco, blandiendo una espada, y ayudó al rey Ramiro I a derrotar al monarca moro Mauregato para terminar con el ignominioso “tributo de las cien doncellas”. (Bajo la dominación musulmana los españoles tenían que entregar cada año cien hermosas doncellas a los moros, hasta que la victoria de Clavijo puso fin a tan vergonzosa humillación).

Según otra versión, eso ocurrió realmente en la Batalla de Simanca, en 939, y los reyes combatientes fueron Ramiro II y Abd-el-Rahman III. Como sea, el hecho es que con ese episodio Santiago se convirtió en el santo emblemático de los españoles.

Volviendo al patrón de Managua, yo prefiero a Santiago porque es un santo libertario, mientras que Domingo de Guzmán (1170-1221) ganó la santidad por su intolerancia y la ferocidad con que reprimió a los albigenses, unos herejes que tenían su asiento en la ciudad francesa de Albi, criticaban la corrupción en el clero y predicaban que para alcanzar la salvación había que renunciar a los placeres mundanos y vivir ascéticamente.  

Editorial
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