En letra pequeña

Fabián [email protected]

MEDIA VUELTA A ¡MARCHH!

¿Estará consciente el Ejército cuánto retrocedió el día que una patrulla de la Policía llegó a la redacción de LA PRENSA a llevarse un periodista? A pesar del proclamado profesionalismo, nos estamos percatando que los militares siguen considerándose seres con privilegios de casta, que los coloca por encima de la ley. Así, el hermano de un general mata, con un fusil de guerra de ese ejército, y no pasa nada; años más tarde el mismo señor llega ¡un civil! y se lleva detenido a otro campesino. Tampoco pasa nada. Otro general no entrega la propiedad que le debe al banco simplemente porque no le da la gana; y finalmente, uno que sale mencionado en un periódico manda a la Policía contra el redactor para que vea quién es el que manda, pues.

TÁCTICA DE SOBREVIVENCIA

A final de cuentas, debemos estar claros que el profesionalismo no es una vocación de este ejército, sino una táctica de sobrevivencia en tiempos azarosos. Y no duden que tan pronto puedan, sacarán las uñas, y nuevamente, como en un círculo vicioso del que Nicaragua parece no poder escapar, habrá quien tenga que hacer algo más que apelar a las leyes para sacar a esta gente que gusta imponerse a sangre y fuego. La maldición de Sísifo.

DERECHOS

Es que si un señor de la jefatura del ejército, que no tiene más derechos que usted y yo, se siente afectado por alguna información, debería poner su queja ante la justicia y que sean los tribunales quienes determinen quién tiene o no la razón. Pero mandar una patrulla… ¡Dios mío! ¿En qué año amaneció este señor?

SERVILES

El caso de la Policía es más serio. Definitivamente fue usada, pero a ellos les encanta eso. Cómo abunda esa gente que se siente importante cuando le carga el maletín al jefe.

PIÑATA

Atribuirse pensiones de miles de dólares, que no están soportadas en ninguna ley, sobre todo que no se merecen, es otra forma de saquear al Estado. Ahora, en la Corte Suprema de Justicia están inventando que a los magistrados mayores de 60 años que dejen sus cargos se les mantendrá el salario de por vida. ¿A cuenta de qué? Si la cosa es así, dejen libre a Byron Jerez y resignémonos a que el presupuesto público es una piñata en la que a nosotros nos toca poner los caramelos pero serán siempre otros, unos cuatro, los que la bailen.

ARBOLITOS POR CORONAS

La lamentable muerte del padre de un periodista colombiano me hizo conocer una experiencia bonita que deberíamos copiar. Sucede que cuando un grupo de compañeros quisimos enviarle flores al deudo, se nos dijo que flores y coronas están en desuso en Bogotá. Se regala un arbolito. Si usted quiere enviar su solidaridad a la familia de un difunto, compra un arbolito a una fundación, y ésta lo siembra en el lugar que le indica la Alcaldía, manda una tarjeta a los deudos indicándoles quien les está enviando su pésame y el lugar donde se ha sembrado el arbolito. La fundación se encarga de cuidarlos de por vida. Así, el municipio se libera de esa carga, se transmite la solidaridad con la familia doliente y la ciudad se embellece. Es un negocio que deja satisfechos a todos.  

Editorial
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