¿Es peor luchar contra la corrupción?

A la lucha contra la corrupción que está librando el Gobierno del presidente Enrique Bolaños, con el apoyo y la simpatía de la inmensa mayoría de la población, según indican las encuestas, se le hacen dos críticas fundamentales.

La primera es que la lucha del Gobierno contra la corrupción no es sincera ni consecuente, y que el presidente Bolaños no tiene voluntad ni intención de llevarla hasta el fin, es decir, hasta poner al ex presidente Arnoldo Alemán ante los tribunales de justicia.

Y la segunda es la de quienes dicen que la lucha contra la corrupción es una cortina de humo de Bolaños para encubrir su revanchismo contra Arnoldo Alemán, su familia y sus más cercanos colaboradores políticos; y que además es contraproducente, porque le impide al mismo gobierno “arrancar” en la ejecución de obras, en la creación de los empleos que prometió y en impulsar el crecimiento económico del país. Inclusive algunos de estos críticos han acusado al presidente Bolaños por la muerte de niños en los hospitales, pues según ellos el Gobierno no abastece de medicinas a los centros de salud por dedicarse a la lucha contra la corrupción, a la que califican de “politiquería”. O sea, que según este argumento de los defensores de la corrupción, si el Gobierno dejase tranquilos a los corruptos que saquearon las arcas del Estado durante el gobierno anterior, no habría problemas sociales en Nicaragua.

Ahora bien, es obvio que quienes creen que el Gobierno no es consecuente en su propia lucha contra la corrupción, son personas honestas y bien intencionadas que quisieran que la acción contra los corruptos fuese más radical y que Arnoldo Alemán y su grupo ya estuvieran en la cárcel. Y es comprensible su posición, porque la desmesurada corrupción que hubo en el gobierno anterior en medio de la extrema pobreza que sufre gran parte de la población, ha provocado una gran indignación nacional. Pero la verdad es que la lucha contra la corrupción sí ha producido resultados importantes y algunos peces gordos ya fueron a parar a la cárcel, aparte de que en una acción delicada como ésta cualquier error y precipitación podría favorecer a quienes se pretende enjuiciar y obligarlos a que devuelvan al pueblo los centenares de millones de dólares que le robaron al pueblo de Nicaragua.

Pero en el segundo tipo de crítica a la lucha contra la corrupción, es obvio que se trata de personas que formaron parte del gobierno anterior, o que compartieron de alguna manera los beneficios del saqueo del Estado botín, sin perjuicio de que haya entre ellos algunos despistados que sinceramente creen que si no fuera por esta lucha contra los corruptos la situación económica del país no sería tan mala como es ahora.

Sin embargo la realidad indica todo lo contrario de lo que dicen los defensores de los corruptos. En realidad, no es cierto que por la lucha contra la corrupción se haya muerto ni un solo niño en los hospitales públicos. Al revés, son muchos los niños a los que ahora se les puede salvar la vida gracias a la lucha contra la corrupción, pues las pocas medicinas de que dispone el sector público se entregan a los centros de salud y ya no se las roban personas allegadas al poder político, como ocurría en el gobierno anterior. La verdad es que durante el período del ex presidente Alemán muchos enfermos —niños, ancianos y adultos— hubieran podido salvar la vida si los seiscientos millones de dólares que según informó el presidente Bolaños desaparecieron del tesoro público, se hubieran gastado en medicinas y material de reposición para los hospitales. Y una enorme cantidad de empleos se habrían podido crear si esos centenares de millones de dólares se hubieran invertido honestamente en Nicaragua, en vez de sacarlos subrepticiamente del país para invertirlos y esconderlos en el extranjero.

Si no fuera por la lucha contra la corrupción el país estuviera materialmente peor que como está, y además, el sentido de autoestima y la moral individual y pública de los nicaragüenses andarían arrastrándose por el suelo y estarían ensuciados por el fango de la corrupción del gobierno anterior.  

Editorial
×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí