- Un Papa en delicado estado de salud llega a Canadá
Laura BonillaAFP
TORONTO, CANADÁ.- Unos 25,000 jóvenes de América Latina, bautizada por el Papa como el “Continente de la Esperanza”, cantan, bailan y se pasean por las calles de Toronto, unos envueltos en la bandera de su país, otros con camisetas que proclaman “100% Jesús”, con la esperanza de obtener esta semana un vistazo de su ídolo: Juan Pablo II.
En Exhibition Place, sede de las celebraciones de la XVII Jornada Mundial de la Juventud (JMJ), que durará toda la semana, el ambiente es casi como el de un concierto de rock, salvo por los curas y monjas de largas sotanas que salpican la multitud.
Los latinoamericanos, mezclados con otros 175,000 jóvenes del resto del mundo, visten como ellos, shorts y camisetas, algunos con el pelo teñido de colores, otros con el torso desnudo, casi todos con cámaras de video o fotográficas.
El padre Andrés Cortés, un colombiano de 30 años que trabaja con hispanos en Nueva York, enseña a William Herrera, 25 años, de la diócesis de Bogotá, un saludo católico no tradicional: “Padre y te estrecho la mano, hijo y te agarro la muñeca, Espíritu Santo y los dedos de ambas manos aletean como una paloma, amén”, y los pulgares se trenzan en un chasquido.
“Venimos acá a descubrir la unidad de la Iglesia, somos diferentes rostros en una sola casa. Venimos a descubrir que en la Iglesia nadie es extranjero”, dice Cortés, que aprendió el saludo en Nueva York para comunicarse con otros católicos cuando aún no sabía inglés.
“Mi deseo es más que nada ver al Papa y llevar algo de vuelta para enseñar en México”, cuenta Julia Garza, de 19 años, de la congregación San Juan de Santillo (Monterrey), perdida en una multitud de peregrinos que portan enormes sombreros mexicanos.
«JÓVENES, EL FUTURO DEL MUNDO»
Los jóvenes “son el futuro del mundo”, afirmó el martes un frágil papa Juan Pablo II tras llegar a Toronto a las 13H00local (11H00 en Managua), en la primera etapa de una gira de 10 días en la cual participará de la XVII Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) y visitará luego Guatemala y México.
Los jóvenes, “con sus dones de inteligencia y corazón, representan el futuro del mundo”, dijo el Papa, de 82 años, aquejado por una creciente dificultad para hablar y caminar debido al mal de Parkinson y la artritis, al bajar del avión de Alitalia que lo trajo desde Roma a la capital económica de Canadá.
Frente a la sorpresa general, el Papa descendió caminando, lentamente, la escalerilla del avión, ayudado por un religioso.