- Jóvenes de 60 comunidades de ese departamento podrán optar a un bachillerato con orientación profesional
Mariela Fernández [email protected]
Un bachillerato con orientación profesional es el nuevo proyecto que impulsa la organización de Estados Americanos (OEA), el gobierno de Argentina y el Ministerio de Educación, Cultura y Deportes (MECD).
El proyecto denominado “Instituto Vocacional Hijos del Río” iniciará en los próximos tres años y estará orientado a la formación agroforestal con énfasis en técnicas de pastoreo, de maestros y crianza de animales y cultivos. También se formarán promotores de la salud y líderes en la gestión comunal.
Pedro Joaquín Macís, uno de los encargados de presentar el proyecto, aseguró que con esto se pretende evitar las penurias que pasan los estudiantes cuando concluyen su secundaria y desean continuar sus estudios.
“Una vez que terminan su secundaria muchos alumnos se van a la capital sin ni siquiera tener idea de qué es lo que realmente quieren estudiar”.
Agregó que con este programa, en el caso de la orientación agroforestal, los estudiantes tendrán la oportunidad de mejorar los cultivos, y tener un excedente que les permita satisfacer otras necesidades.
Por su parte, el representante de la OEA en Nicaragua, Sergio Caramagna, señaló que con dicho programa se pretende desarrollar el capital humano, de casi 60 comunidades mískitas, mayangnas y mestizas del norte de Jinotega.
Caramagna aseguró que además de brindar una educación técnica en la región, trabajarán en la formación de preescolares y en el fortalecimiento de la educación primaria.
Asimismo, expresó que el proyecto de educación vocacional ayudará a fortalecer las organizaciones indígenas que representan la voluntad y los anhelos de la población.
Otro de los proyectos que impulsan estas organizaciones es el desarrollo de la mujer a través de las microempresas, y el tema de la preservación del medio ambiente en Bosawás, los cuales son prioritarios.
El costo total del proyecto será entre seis a siete millones de dólares y será financiado por el BID, OEA, la misión humanitaria y “Cascos Blancos” de Argentina.