No perdamos tiempo, exportemos

Eddy Betanco* La economía de Nicaragua no logra salir del círculo vicioso que señala: que no se produce ni se exporta porque no se invierte, no se invierte porque la población está empobrecida y está empobrecida porque no se produce ni se exporta. En este círculo vicioso intervienen causas de origen estructural y coyuntural, cuyos […]

Eddy Betanco*

La economía de Nicaragua no logra salir del círculo vicioso que señala: que no se produce ni se exporta porque no se invierte, no se invierte porque la población está empobrecida y está empobrecida porque no se produce ni se exporta. En este círculo vicioso intervienen causas de origen estructural y coyuntural, cuyos efectos en algunos casos se vienen acumulando peligrosamente, cuyas posibilidades de solución dependerán en gran medida del alcance de un programa de desarrollo que se implementa con disciplina de trabajo y estrecha coordinación entre el sector público y aparato productor. Lamentablemente en Nicaragua los problemas económicos o sociales generalmente tienen una respuesta política.

Por ejemplo, de la privatización de Enitel a los diputados les asignaron 10 millones de dólares para que proyecten su imagen política, en vez de destinarse al desarrollo de las Pymes o a las alcaldías. Como puede observarse en un país empobrecido como Nicaragua, con este tipo de legislación es imposible salir del círculo vicioso.

A pesar que se han venido haciendo esfuerzos para desarrollar exportaciones los resultados han sido limitados, que se reflejan en el bajo nivel exportado y por los pocos nuevos productos que han salido en los últimos años.

En otro orden de comentarios, para los empresarios de Nicaragua el atractivo de invertir para exportar ha disminuido y a los inversionistas del exterior Nicaragua poco les atrae, aún cuando las oportunidades de inversión son diversas en un país en el que se han venido exportando aproximadamente 500 millones de dólares en años recientes. En la década de los años 60 en Nicaragua emergió un nutrido grupo empresarial con mucho dinamismo que contribuyó a diversificar exportaciones principalmente manufacturas. En cambio, actualmente que el mercado centroamericano es mucho más amplio en términos de demanda efectiva y con acceso a mercados con acuerdos TLC, los empresarios no han desarrollado todas sus capacidades para generar oferta exportable.

En Nicaragua operan empresarios del sector agrícola, comercial, servicios, etc., que disponen de diferentes niveles de ahorro que opcionalmente podrían canalizar un porcentaje de sus ahorros a proyectos de exportación. Estos empresarios prefieren reinvertir los ahorros en sus actividades habituales, agricultura, comercio, etc. sin embargo, consideramos que sería conveniente que evaluaran la viabilidad de invertir también en actividades productivas.

Podríamos citar como potenciales inversionistas en producción exportable, al gremio de empresarios de ferreterías, así como a los empresarios constructores/consultores, quienes conocen con detalle el mercado en términos de calidad y precios de los materiales, accesorios, herramientas, equipos, etc., utilizados en la construcción, lo cual da una seña para evaluar la factibilidad de producir materiales para exportar a Centroamérica, a países con TLC, teniéndose en perspectiva el eventual TLC con Estados Unidos, Unión Europea, ALCA y el Plan Puebla-Panamá que contempla megaproyectos de infraestructura. Estos gremios podrían financiar los proyectos mediante participación accionaria en denominaciones también accesibles a pequeños y medianos ahorrantes, que se podrían complementar con financiamiento BID, BCIE, BM, etc. y aportes de inversionistas externos que garanticen transferencia de tecnología.

Desde luego, en el ambiente empresarial de Nicaragua están presentes otros gremios con categoría de inversionistas potenciales, que también podrían destinar una porción de sus ahorros a producción exportable. Por ejemplo, los distribuidores de automotores y repuestos constituyen un gremio con experiencia en este mercado que podrían incursionar la producción de algunos repuestos enfocados al mercado de CA, países TLC, etc.

Por su parte la agroindustria exportadora afectada por la baja de precios internacionales tiene como opción invertir en industrias colaterales que utilizan la materia prima básica que ellos mismos producen. Por ejemplo, al gremio azucarero (ingenios/productores de caña), se le presentan óptimas condiciones para desarrollar complementariamente y con eficiencia producción de confituras utilizando azúcar. Nicaragua es el único país de Centroamérica que no es competitivo en todos los tipos de producción de confites. Comentarios similares se pueden hacer para otros gremios, incluso para los nicaragüenses residentes en el exterior interesados en invertir en Nicaragua, pero que no encuentran información disponible de oportunidades de inversión.

Para movilizar el potencial de ahorros hacia inversiones factibles y con expectativas de exportación, es urgente reestructurar las instancias que promueven exportaciones/inversiones, de manera que no sólo se limiten a divulgar las leyes de incentivos a las exportaciones, sino también detectar dentro y fuera de Nicaragua fuentes potenciales de ahorros canalizables a las oportunidades de inversión. Tarea que tiene que ser coordinada por un organismo en el que se complementen acciones del sector privado y público. No perdamos tiempo, exportemos.

El autor es economista.  

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