- Expertos lo consideran discreto, pero resultó atractivo
Edgard Tijerino Matilla [email protected]
Sólo quedan las columnas de humo resistiendo al desvanecimiento. Señores, la Copa del 2002 ya es historia. A esta altura, con la revista en sus manos, todo se ha reducido a recuerdos, estadísticas, anécdotas y reflexiones. Como es natural amigos, las vivencias bajan por un tobogán vertiginoso. El Mundial ya es un álbum, un capítulo histórico que cada uno de nosotros interpretará a su manera.
Seguramente, no habrá coincidencias sobre el nivel de juego visto en esta Copa… Cruyff, Maradona, Pelé, Tostao, analistas del calibre de Carlos Toro, Santiago Segurola, Tomás Campos, consideran que fue un torneo muy pobre en fútbol, en ideas, en destreza y también en emociones.
Sin embargo, más allá de todo tipo de discusiones, todos quedamos plenamente convencidos que Brasil fue el equipo merecedor de quedarse con el título… El mejor de todos.
Los franceses llorarán por años la pérdida de Zinedine Zidane, así como los brasileños se mantuvieron el mismo tiempo colapsados por lo ocurrido a Ronaldo y al equipo en 1998. Los italianos y los españoles deben estar todavía criticando fuertemente el arbitraje; los argentinos golpeando con sus cabezas las paredes por su rápida eliminación; los ingleses, lamentando el naufragio del capitán Beckham; Portugal, aturdido por la forma casi catastrófica en que fue sacado del torneo junto con su capitán Figo; en tanto, equipos como Camerún y Nigeria, deben estar buscando explicación a su fracaso.
Pero está la otra cara de la moneda. El significativo salto a la notoriedad de Corea y Turquía, lo resplandeciente que se vio Senegal, el crecimiento del equipo de USA, la valentía y habilidad de Costa Rica, lo difícil que fue México y el avance del fútbol japonés.
Cierto, pese a que cerró con un gran partido, Brasil derrotando 2-0 al equipo alemán, esta Copa permanecerá por largo rato abierta a interminables discusiones.
Ya terminó todo, hemos visto 64 partidos y más de 700 jugadores y los invitamos a un rápido Tour por las huellas que quedaron intentando resistir el paso del tiempo y los embates del viento.
EL MEJOR EQUIPO
Sin duda alguna fue Brasil. Entró a la Copa con etiqueta de no favorito, consecuencia de su pobre actuación en el grupo eliminatorio de América del Sur, y no convenció en su debut. Derrotó a Turquía 2-1 con un penalty inventado a Luizao. Se enderezó rápidamente con previstas victorias categóricas sobre China y Costa Rica anotando nueve goles, aún sin atravesar por un examen riguroso. En su verdadera prueba de fuego después de doblegar a Bélgica, superó al equipo de Inglaterra 2-1 viniendo desde atrás, y en semifinales, se quitó de encima a un peligroso equipo de Turquía. En la final contra Alemania, recurriendo a sus estupendas individualidades, logró imponerse a los germanos. Equipo de mucho talento que supo sacar el máximo provecho a las fallas del rival, Brasil fue un legítimo campeón en esta Copa del Mundo del 2002.
EL MEJOR JUGADOR
Aunque el periodismo convocado por la FIFA le otorgó el Balón de Oro al excelente guardameta alemán Oliver Kahn, uno considera que la incidencia alcanzada por Ronaldo, marcando ocho goles para un Brasil que volvió a ser lo suficientemente agresivo, tuvo un mayor significado. Si Kahn con sus atajadas fue capaz de llevar a Alemania hacia la final, Ronaldo con sus chispazos y resurgimiento, fue capaz de llevar a Brasil a la conquista de su quinta Copa, y eso naturalmente establece una diferencia perceptible.
EL GRAN ENGAÑO
Apúntenselo al equipo de Alemania que inició la Copa con una goleada estrepitosa de 8-0 sobre Arabia Saudita, amenazando con atropellar a sus adversarios. Eso no ocurrió. El ataque alemán se apagó preocupantemente, y fue necesario que Michael Ballack asomara en dos partidos trascendentales, como los fueron el de Estados Unidos y el de Corea, para garantizar el pasaporte a la final. No sólo eso, Alemania tuvo que depender de su defensa y de la extraordinaria actuación del arquero Oliver Kahn para evitar el cuchillo de la eliminación. Su furia inicial, fue un engaño.
EL MEJOR JUEGO
En un torneo calificado por la mayoría de los expertos como bastante discreto, no resulta fácil seleccionar el mejor juego, aunque por lo visto, la última impresión es la que ha prevalecido. Es decir, que la batalla protagonizada entre Alemania y Brasil por el cetro de la Copa en el último de los 64 partidos, ha sido señalado sin titubeos, como el mejor partido de este torneo. Sí, fue un juego que lo tuvo casi todo, esencialmente intensidad en el accionar y alto grado de dramatismo, con una gran actuación de Ronaldo. Sin embargo, considero que en materia de belleza, la demostración ofrecida por Senegal y Suecia fue de las mejores, y los dos goles logrados por Henri Camara, tienen que estar en la pared de cualquier museo. En ese partido, Senegal jugó a la brasileña.
LO MÁS SORPRENDENTE
Ver a los equipos de Corea y Turquía metidos en las semifinales del torneo, amenazando a dos grandes potencias devaluadas en los cálculos previos como Alemania y Brasil. Los dos partidos fueron muy difíciles y finalmente, se salvó la historia con el triunfo de los germanos y el logrado por los reyes de la samba y la gambeta, una combinación con siete Copas del Mundo en sus vitrinas. Quedó grabada en nuestras mentes y en nuestros corazones, el ímpetu desbordante de Corea y Turquía, y la firmeza con la cual se plantaron a pelearle a cualquier rival, cada centímetro del terreno y cada pelota, con una voluntad ardiente y un criterio bien definido de juego.
EL MAYOR IMPACTO
Sin duda alguna, la rápida eliminación de Francia en el Grupo A. El equipo ganador de la Copa en el año 98, fue considerado favorito por la gran mayoría de entendidos para repetir en este 2002. Nadie sospechó que ese gran equipo, se iría del mundial sin poder anotar goles y sin poder ganar juego. Naturalmente, el director técnico Roger Lamerre se sintió tan destrozado como el capitán Smith del Titanic, después del choque contra la montaña de hielo. Francia pasó a ser la más grande decepción en esta Copa del Mundo.
LO PEOR DE LA COPA
El arbitraje en general, y en particular, el juego dirigido por el egipcio Gamal Al Ghandur, durante el cual, España perdió con Corea en definición por tiros de penal. El equipo español se sintió acuchillado por tres decisiones que la cámara mostró como errores graves. Fue en ese momento, que el equipo coreano se convirtió en epicentro de acusaciones sobre actuaciones arbitrales que parecían estarlo favoreciendo. España, que después de las eliminaciones de Francia, Argentina, Portugal e Italia, se había convertido en la más grande posibilidad de Europa, se marchó de la Copa masticando rabia. Lo ocurrido en este partido, obligó a una revisión de todos los malos fallos que se habían visto en el transcurso de la Copa.
EL MEJOR GOL
Históricamente, éste ha sido siempre un tema de múltiples discusiones, y esta Copa no es la excepción. Para muchos, el gol logrado por el belga Marc Wilmots contra Japón, en una chilena espectacular de espaldas a la cabaña, derrota a todos los retadores, incluyendo al brasileño Edmilson, quien logró algo parecido a Wilmots con un ángulo muy difícil frente al equipo de Costa Rica. Edmilson se levantó del piso y con una volea bien complicada, logró vencer al arquero Lonnis de Costa Rica. Quedó también grabado en el recuerdo del gol de cabeza logrado por el mexicano Jared Borgetti con una contorsión de cuello verdaderamente fantasiosa, colocando la pelota en el rincón izquierdo de la cabaña defendida por el italiano Bufón.
LA GRAN DESPEDIDA
La del defensor español Fernando Hierro. El ha sido desde hace largo rato un símbolo para el equipo que en esta ocasión dirigió Camacho y que registró una llamativa actuación en la Copa. Hierro un defensor capaz de apoyar decididamente a la ofensiva y estar presente cabeceando en el área rival, se caracterizó siempre por la multiplicación de esfuerzos y no bajar nunca los brazos. En esta Copa, le dijo adiós a la Selección Nacional de su país dejando detrás de él una rica historia.
LA GRAN ESTAFA
La de Rivaldo en el juego con Turquía, fingiendo haber sido agredido por un balonazo en el rostro frente a Turquía, no en la pierna, provocando la expulsión de Hakan Unsal… Mas adelante, condenado por las cámaras, fue multado con 7 mil dólares.
LO FATAL
El gol que se perdió Vieri contra Corea. Recibió una pelota tranquila en el área chica, y nadie sabe cómo, su remate pasó encima del arco iris.Un pase de esos que uno cree, lo hubiera materializado “mi abuelito”.
EL GRAN CRECIMIENTO
El que mostró el equipo de USA. Casi elimina a los alemanes.
Terminó la Copa. Nos queda un vacío. Como siempre, muchas imágenes permanecerán imborrables como las de Ronaldo batiendo dos veces a Oliver Kahn y la de Cafú levantando la Copa como si quisiera tocar el cielo.
* Éste es uno de los materiales de la Revista “ASÍ FUE”, un resumen de la Copa de Mundo de 48 páginas, que circulará en la próxima semana con costo de 10 córdobas.