- Resultados del III Cenagro revelan que solo el 14.95 por ciento de los productores ha tenido acceso a financiamiento
- Jinotega y RAAS son las regiones donde existe el mayor número de productores agropecuarios del país
Martha Danelia Corea [email protected]
Solamente el 14.95 por ciento de los productores agropecuarios han tenido respuestas positivas para el otorgamiento de créditos y en su mayoría garantizados por los organismos no gubernamentales (ONG, según los resultados del III Censo Nacional Agropecuario (III Cenagro) que elaboró el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INEC).
Los datos muestran que de los 199,549 productores que se lograron entrevistar; 47,199 solicitaron crédito, de los cuales 29,844 recibieron el préstamo, lo que equivale al 14.95 por ciento del total de productores censados.
Los datos señalan que el 36.3 por ciento (10,853 productores) recibió financiamiento de los organismos no gubernamentales, el 16.3 por ciento (4,886) lo recibió de programas del gobierno, el 15.6 por ciento (4,679) tiene como fuente a las cooperativas de ahorro y crédito, el 14.4 por ciento (4,320) tiene a la banca privada, el 12.09 por ciento (3,609) a las cajas o bancos comunales, el 6.3 por ciento (1,907) a las casas comerciales y el 3.1 por ciento (946) tiene otra fuente de financiamiento.
No obstante, el censo no indica el monto del financiamiento otorgado por cada una de estas fuentes.
Aunque los datos del censo indican que fueron 29,844 productores los que recibieron financiamiento; no obstante, al sumarlos el resultado indica que fueron 31,200; esto se debe a que algunos productores recibieron financiamiento de dos o más fuentes, según explica el INEC.
JINOTEGA Y ATLÁNTICO A LA VANGUARDIA
Otro dato revelador del III Cenagro es que Jinotega es el departamento que tiene el mayor número de productores (24,113), seguido de la Región Autónoma del Atlántico Sur (RAAS) con 22,696; Matagalpa con 21,931 y la Región Autónoma del Atlántico Norte (RAAN) con 16,591 productores.
En el resto de departamentos del país el número de productores oscila entre los 4,806 y 12,037.
En cuanto a la superficie de explotaciones agropecuarias, la mayor cantidad se concentra en la RAAS con 2.0 millones de manzanas, seguido de la RAAN con un millón de manzanas; Matagalpa con 787,088 manzanas; Chontales con 743,707 manzanas y Jinotega con 718,943 manzanas.
En el resto de departamentos la superficie de las explotaciones agropecuarias oscila entre las 67,843 y las 499,572 manzanas.
CASI NUEVE MILLONES «EXPLOTADAS»
Este censo refleja que en Nicaragua hay una superficie de 8.9 millones de manzanas de explotaciones agrícolas, de las cuales 2.9 millones de manzanas se aprovecha para pastos naturales.
El censo define como pasto natural aquella área cubierta totalmente o en su mayor parte de pastos que se han establecido y desarrollado en forma espontánea.
Mientras que 1.6 millones de manzanas son tierras en descanso y “comprende las tierras que se dejan ociosas por algún tiempo, generalmente de 3 a 5 años antes de volverse a sembrar, pero a las cuales se les ha sometido a ciertas prácticas de cultivo y en ellas se ha desarrollado una vegetación constituida por arbustos, malezas o montes bajos”.
Los datos indican que 1.3 millones de manzanas son aprovechadas para pastos cultivados o sembrados que es la tierra “cubierta totalmente o en su mayor parte de pastos que han sido sembrados para fines de pastoreo o de corte”.
También señalan que 1.2 millones de manzanas son tierras con bosques, éstas son “áreas cubiertas con arbustos, árboles que crecen en forma natural o plantados, que pueden tener valor por su leña, madera u otros productos forestales”.
En tanto, para cultivos anuales y temporales y cultivos permanentes y semipermanentes son aprovechadas 957,595 y 422,735 manzanas, respectivamente.
Las tierras con cultivos anuales o temporales, según definición del censo, “son aquellas que son sembradas nuevamente luego que fueron cosechadas y su ciclo vegetativo por lo general es menor de un año”.
Las tierras con cultivos permanentes y semipermanentes, que “no deben ser sembrados luego de cada cosecha, con ciclo vegetativo de 1 a más años y en plantaciones compactas”.