El arquero alemán Oliver Kahn se adjudicó el Balón de Oro por su actuación en el Mundial.

¿Kahn o Ronaldo?

Edgard Tijerino M. [email protected] Hace cuatro años, la gran mayoría apostó por el francés Zinedine Zidane como ganador del Balón de Oro correspondiente al mejor jugador de la Copa, a la más fulgurante estrella del torneo, pero esa consideración rebotó en el muro de los lamentos… La escogencia fue Ronaldo, pese a la derrota de […]

Edgard Tijerino M. [email protected]

Hace cuatro años, la gran mayoría apostó por el francés Zinedine Zidane como ganador del Balón de Oro correspondiente al mejor jugador de la Copa, a la más fulgurante estrella del torneo, pero esa consideración rebotó en el muro de los lamentos… La escogencia fue Ronaldo, pese a la derrota de Brasil por 3-0 y la inutilización del astro brasileño severamente afectado por convulsiones previas al duelo cumbre.

Es decir, que le sacaron el Balón del Oro del bolsillo a Zidane… Fue un atraco a plena luz del día y con pistola de palo, porque la incidencia del Mariscal en el avance espectacular del equipo francés, lo convertía en alguien tan decisivo como Von Blucher para Wellington en Waterloo.

LO SIENTO, RONALDO

¿Y ahora, qué pasó? 147 periodistas de un grupo de 592 seleccionaron al gran arquero alemán, Oliver Kahn, una mezcla de Batman, Flash y Linterna Verde, como el mejor jugador de la Copa, derrotando al brasileño Ronaldo, de impresionante resurrección, quien se quedó corto con 126 votos, adelante del defensor coreano Hong Myung Bo, quien acumuló 108 votos.

Una pregunta: ¿Vale o no el último juego? En Francia, eso nos pareció, y ahora también… Mayúscula falla cuando se llega al último día girando alrededor de una intriga: ¿Quién, la figura de la Copa?

Cierto, Kahn, atajando, mandando, anticipando, cortando centros, cerrando ángulos, tomando riesgos y resolviéndoles, fue muy importante para que Alemania evitara la cuchilla de la eliminación frente a Estados Unidos y Corea en Cuartos de Final y Semifinales, pero, ¿qué hay de la trascendencia de Ronaldo, quien logró el único acierto frente a la terriblemente difícil Turquía culminando una maniobra personal con un remate de punta, sometido a todos los cálculos geométricos y físicos necesarios sobre trazado, punto de impacto y cantidad de impulsión? ¿Y sus dos goles en la final, además de haber sido un permanente mensajero del peligro, sacándole canas a Kahn?

Por cierto, una falla de Kahn fue aprovechada por Ronaldo para establecer desequilibrio en el partido de cierre de esta Copa, y luego lo batió con una derechazo rasante, digno del mejor billarista imaginable.

EL PRIMER PORTERO

Nunca antes un arquero había sido merecedor del Balón de Oro, y llama la atención que la escogencia de Kahn, es por segunda Copa consecutiva, la de un jugador del equipo perdedor.

Al resurgimiento de Ronaldo después de haber sufrido 11 lesiones, hay que agregarle un dato estadístico tan contundente, como una combinación de golpes de Alexis Argüello: la cifra de 8 goles, la más alta en Copas desde 1970.

Líder goleador, sobreviviente en medio de la escasez, y factor de vital importancia para la coronación de Brasil, Ronaldo debe sentirse ahora como Zidane en el 98, despojado… Es como si le hubieran pasado una factura con cuatro años de atraso.

Después de la caída del telón de esta discutible Copa del Mundo, aparece en pantalla otro error, como si fuera necesario para garantizar la continuidad de los cuestionamientos: Oliver Kahn, que estuvo grandioso excepto a última hora, derrotando por 21 votos a quien se convirtió en la pieza más importante del engranaje brasileño y el “ombligo” del espectáculo.

ROSSI EL PRIMERO

Fue en 1982 que se inventó lo del Balón de Oro en las Copas, aunque lo de Figura Cumbre, existió desde siempre.

El goleador italiano Paolo Rossi, con un cierre electrizante marcándole tres goles a Brasil, dos a Polonia y uno a los alemanes, fue una fácil escogencia en una Copa que tuvo a Maradona, Kempes, Sócrates, Zico y Rumenigge.

En 1986, fue misión imposible retar al argentino Diego Maradona, artífice de “La Mano de Dios” y el gol más fantasioso de los Mundiales.

En el 90, el merecimiento del que habla Confucio, fue para el artillero italiano Salvatore Schilacci, quien logró seis goles.

Y en el 94, todas las miradas, los elogios, y los votos, fueron para Romario, pese a que en el partido final no pudo evitar el sostenimiento a hierro y fuego de un 0-0.

Ronaldo asaltando a Zidane en el 98 y Ronaldo asaltado por Kahn en el 2002… Luego, desde hace cuatro años, las discusiones continúan.  

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