Fernando A. Malespín Ferreti
La ley de Seguridad Social establece que las pensiones para trabajadores que llenaron los requisitos legales y cumplieron 60 años de edad son con carácter vitalicio para garantizar la subsistencia del asegurado y su familia al desaparecer el sueldo como trabajador activo.
A febrero de 1988 recibían pensiones de vejez más de 10,000 jubilados del INSS que habían pagado cotizaciones durante más de 25 años, pero el valor adquisitivo de la moneda sufrió un descenso de 1,000 a 1, y tanto las reservas del Seguro Social como los montos de las pensiones quedaron reducidos a casi nada.
Dos meses antes de entregar el poder a doña Violeta, el 25 de abril de 1990, el FSLN aprobó a la carrera muchas leyes, y una de ellas es la que otorga pensiones vitalicias a los ex presidentes y ex vicepresidentes, con montos iguales a los sueldos establecidos en el Presupuesto General de la República.
Fue una actitud inmoral y oportunista la de autoaprobarse para el futuro inmediato pensiones vitalicias el presidente y vicepresidente de la República, comandante Daniel Ortega y Dr. Sergio Ramírez Mercado, respectivamente responsables de la deuda externa de 11,500 millones de dólares que dejó hipotecada a Nicaragua por varias generaciones.
Pero es más sorprendente aún que distinguidas personalidades muy queridas por la sociedad en general, que tuvieron y tienen en sus manos el destino de Nicaragua, acepten el beneficio de una ley originada por un abuso antipatriótico.
Jubilado No. 24