Mayda Isabel Meléndez [email protected]
Una profunda crisis económica y las posibilidades de cierre de algunos establecimientos es la situación que están viviendo los aserríos y puestos de venta de madera desde hace dos meses, cuando, por medio de decreto presidencial, se mandó a retener el 7.5 por ciento sobre madera aserrada.
En La Gaceta No. 76, publicada el 25 de abril de 2002, se publicó el decreto presidencial 40-2002 de “Regulación del régimen de retención en la fuente a la explotación de maderas”, el cual estipula como sujetos de retención del 7.5 por ciento a “toda persona natural o jurídica que sea propietaria, poseedora, tenedora y/o comercializadora de metros cúbicos de madera en rollo”.
Cada aserrío recibió un listado que contiene los precios internacionales de la madera sobre los cuales deben retener el famoso impuesto. Esto ha provocado que algunos clientes se retiren del lugar, porque prefieren “ir a morir” al mercado negro o bien, no hacen el trabajo e insultan a los retenedores, y, en el mejor de los casos, piden el servicio pero en menor cantidad que la que tenían previsto.
Durante los últimos tres años de sus 48 de existencia, el aserrío El Carmen ha estado en manos de Sara Gutiérrez, quien lo administra en calidad de arriendo. Aquí, hace unos meses se aserraban como promedio entre 100 y 120 metros cúbicos de madera, “ahora no llega ni a los 25”, aseguró la administradora.
Enfatizó que sostuvo una reunión con sus trabajadores para ponerlos al tanto de la situación. De seguir así, la única salida aparente es el cierre del establecimiento. Los trabajadores aceptaron pasar de un salario fijo de 500 córdobas semanales, a “día trabajado, día ganado”.
José Malespín asevera tener 18 años trabajando en esta empresa, expresó su preocupación porque en su casa tiene dos hijitos que mantener. “Si hay trabajo tenemos el salario normal, si trabajamos por rato o por días se nos baja el salario. Mi esposa no trabaja, estamos viendo cómo hacer”, dijo.
Por su parte, Hilario Velásquez, propietario del aserrío Santa Leonor y de la venta de madera El Cedrito, recuerda que en 1999 este impuesto también estuvo en vigencia, y en esa ocasión le tocó poner de su bolsa unos 420 mil córdobas, todo porque las autoridades competentes no dieron aviso de la vigencia del impuesto.
Aunque ahora anda “de cerquita” con la información para que no le vuelva a suceder, aseveró que de todas formas los negocios están muy malos quizás por la falta de circulante, situación que empeoró a partir de la imposición del 7.5 por ciento.
MUCHOS AFECTADOS
Oscar Estrada, vendedor de madera, durante 17 años permaneció con su puesto de venta en un aserrío que cerró operaciones por problemas económicos. Desde hace 8 años permanece en el aserrío El Carmen y teme sufrir el mismo destino anterior.
Aseguró que la madera viene a precios altísimos por todos los pagos que se tienen que hacer en el camino. “Ahora ese 7.5 por ciento nos está perjudicando, porque las personas salen corriendo del aserrío y no compran. Nosotros quedamos sin clientela”.
Consideró que son muchos los perjudicados: transportistas, descargadores, vendedores de madera y vendedores de aserrín.