AFP
MIAMI.- La decisión del régimen cubano de perpetuar sus fundamentos, y perpetuarse en el poder, es observada con inquietud por observadores y el exilio en Estados Unidos, ya que acaba brutalmente con las expectativas de apertura que suscitó hace sólo un mes la histórica visita a la isla del ex-presidente Jimmy Carter.
El Parlamento cubano proseguía el martes su sesión extraordinaria (para aprobar las modificaciones constitucionales en favor de un socialismo “intocable”, impulsadas por el presidente Fidel Castro).
Andrés Oppenheimer, especialista en América Latina, titula “El suicidio de la revolución cubana” un editorial publicado el pasado fin de semana en The Miami Herald sobre “el mayor error de la vida política” del presidente cubano.
“Al prohibir cualquier enmienda (al socialismo), Castro está invitando a que un futuro gobierno la deseche por completo, y a que no se preserve un ápice de su régimen de más de cuatro décadas”, escribe.
Robert Pastor, ex miembro del gobierno de Carter y que lo acompañó en su reciente visita a Cuba, opina lo mismo. “Al intentar momificar la constitución cubana, el gobierno podría realmente estar declarándola irrelevante”. Los que vengan después de Castro “tendrán que redactar una nueva constitución” augura.