En el orden acostumbrado, Gerhard Mayer-Vorfelder, presidente de la Federación de Alemania, Josepp Blatter, presidente de FIFA y el dirigente coreano Chung Mong-Joon.

Pone el freno

Blatter intenta detener un Mundial que parece desbocado Nemesio RodríguezEFE MADRID.- La FIFA lanzó este martes una ofensiva para tratar de parar la polémica sobre los arbitrajes sospechosos de favorecer a Corea, que han sembrado la sensación de que el Mundial se ha desbocado en ese importante capítulo. Su presidente, el suizo Josepp Blatter, y […]

  • Blatter intenta detener un Mundial que parece desbocado

Nemesio RodríguezEFE

MADRID.- La FIFA lanzó este martes una ofensiva para tratar de parar la polémica sobre los arbitrajes sospechosos de favorecer a Corea, que han sembrado la sensación de que el Mundial se ha desbocado en ese importante capítulo.

Su presidente, el suizo Josepp Blatter, y el de la Comisión de Árbitros, el turco Senes Erzik, difundieron sendos comunicados para intentar atenuar la crisis, que ha llevado al español Ángel María Villar, vicepresidente de FIFA, a dimitir de dicho departamento del organismo rector del fútbol mundial.

Blatter emitió una nota de dos puntos en la que sale al paso de “los últimos rumores”, uno de ellos con ribetes de increíble: la final del Mundial se trasladará de Yokohama (Japón) a Seúl. Estas versiones se basaban en que como quiera que “se da por hecho” que la anfitriona tiene que ser finalista, los organizadores, respaldados por el vicepresidente de FIFA, el coreano Mong-Joon Chung, quieren que el partido del 30 de junio se dispute en Seúl.

Entre otras cosas, se argumentaba que Corea encontrará un ambiente hostil en Yokokama, dada la tradicional rivalidad histórica con Japón, país que invadió y ocupó su territorio durante 35 años (de 1910 a 1945).

El rumor es un puro disparate, pero Blatter ha tenido que desmentirlo tajantemente para decir una verdad de pero grullo: “La final de la Copa del Mundo de la FIFA Corea-Japón se disputará en Yokohama el 30 de junio, como figura en el calendario”.

El segundo desmentido de Blatter afecta a una circunstancia más seria: los arbitrajes.

Blatter también ha sido rotundo: “Queda rechazada de plano cualquier acusación de conspiración para favorecer a la República de Corea”.

Estas acusaciones surgieron después de los arbitrajes polémicos en los partidos de Corea contra Portugal (primera fase), Italia (octavos) y España (cuartos).

En este último partido, a instancia de su asistente, Michael Ragoonath, de Trinidad y Tobago, el egipcio Gamal Ghandur anuló una jugada en la que un balón cabeceado por Fernando Morientes entró en la portería coreana. Las grabaciones demostraron con nitidez que la pelota nunca rebasó la línea de fondo. Hubiera sido el “gol de oro” y la eliminación de Corea

La victoria en estos tres partidos colocó a Corea, que organiza el Mundial junto con Japón, en semifinales por primera vez en su historia. También es el primer países asiático en alcanzar este éxito.

HABLAN DE COMPLOT

Los medios italianos y españoles hablaron de “complot” para que Corea del Sur llegara lejos en el Mundial, orquestado por Chung Mong-Joon, miembro destacado del grupo opositor que intentó infructuosamente desbancar a Blatter del poder con acusaciones de presunta corrupción.

Con el Mundial calificado como “el de los árbitros”, Senes Erzik se ha unido a Blatter en un comunicado en el que defiende la actuación de los directores de los partidos y sostiene que las acusaciones de falta de integridad “carecen de todo fundamento”.  

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