- La denuncia oportuna de los médicos del Hospital Infantil “La Mascota” a la Policía, permitió el arresto inmediato de la pareja de sospechosos del infanticidio
- Héctor Coronado Martínez Moraga, de 19 años, confesó ante los medios de comunicación que aceptaba todos los cargos por la muerte del niño
Juan Rodríguez [email protected]
Un niño de 21 meses de nacido fue salvajemente golpeado por su padrastro, hasta provocarle la muerte.
La madre del niño, Jacqueline del los Ángeles Cruz Larios, y el padrastro, Héctor Coronado Martínez Moraga, ambos de 19 años, son acusados del delito de infanticidio en contra del menor Joel José Cruz Larios, de 21 meses, quien murió producto de los golpes, fajazos y ‘coscorrones’ que recibió en su corta vida.
El abominable suceso, que vuelve a poner en perspectiva la violencia intrafamiliar vivida en algunos hogares nicaragüenses, ocurrió la noche del martes en un humilde barrio capitalino conocido como “19 de Julio”.
El comisionado Leonardo Vanegas, jefe de la Policía del Distrito IV, explicó que médicos del Hospital Infantil “La Mascota” les informaron que una pareja de jóvenes había llevado a un niño de 21 meses en estado agónico, “presentando visiblemente maltrato físico y secuelas de heridas viejas, pero cicatrizadas”.
Los médicos del centro asistencial insistieron a la Policía que “resultaba muy sospechoso que el infante presentaba varios moretones recientes en diversas partes de su cuerpo, secuelas seguramente de maltrato físico, pero que además, tenía laceraciones en sus partes íntimas”, por lo que se presume que el niño pudo haber sido violado por el padrastro.
“Estas explicaciones médicas fueron motivo suficiente para arrestar a los padres e iniciar las investigaciones de las denuncia del hospital”, subrayó Vanegas.
Aunque el Instituto de Medicina Legal no concluye la autopsia practicada al bebé, la Policía pudo conocer a través de un informe preliminar del forense que el niño tenía el hígado desprendido y tres costillas fracturadas.
VERSIÓN DE LA MADRE
Jacqueline del los Ángeles Cruz Larios dijo que su compañero de vida llegó el martes a eso de las siete de la noche y los encontró (a ella y al niño) jugando en el piso, eso aparentemente molestó a Héctor Coronado Martínez, porque había prohibido a su cónyuge que Joel José se acostara en el suelo.
La madre del menor precisó que Héctor le preguntó que si ya estaba lista la comida, y ella le respondió que no, porque no tenía dinero, y la mandó a la pulpería a comprar los productos para la cena.
“Cuando regresé de la venta me encontré a Héctor cambiando el pañal a Joel José, y me dijo que se había defecado, cosa que nunca hacía, y miré al niño moradito, sin fuerza y quejándose”, narró la mujer.
Agregó que el infante, a partir de esa hora, se puso muy mal y decidieron ambos llevarlo al hospital. “Héctor a mí nunca me explicó lo que le había pasado al niño, ni en el hospital, fue hasta que nos llevaron a la Estación Cuatro que me dijo que lo disculpara porque le había pegado al niño, pero no me explicó qué le hizo”, recordó Jacqueline.
El hombre y la mujer cuando llegaron al hospital dijeron que el niño se había caído. Jacqueline dijo que tenía un mes de conocer a Héctor, sin embargo éste indicó que tenían de convivir unos seis meses.
La pareja alquila una vivienda ubicada de la Iglesia El Redentor una cuadra abajo y media cuadra al lago, en el Barrio 19 de Julio. Jacqueline tiene seis meses de embarazo del papá de Joel José, no obstante convivía maritalmente con Héctor, quien supuestamente le daba maltrato físico y psicológico.
La mujer no quiso revelar los apellidos del padre biológico de sus hijos, sólo dijo que se llama José Luis.
TRATA DE JUSTIFICAR DELITO
Héctor Coronado, padrastro del niño Joel José Cruz Larios, de 21 meses, aceptó ante varios medios de comunicación y ante la Policía de la Estación IV que maltrataba a su hijastro porque era desobediente con él y con su compañera de vida.
“Era burrito, no hacía caso, por eso lo castigaba”, indicó Héctor, que ahora enfrenta el delito de infanticidio por la muerte del menor. También aclaró que “no siempre le pegaba, quizás unas tres veces lo castigué”.
Al ser inspeccionado el cuerpo del niño todavía tenía las señas de la hebilla de la faja con que era golpeado.
“Asumo todo los cargos por la muerte del niño, ella nada tiene que ver”, dijo Martínez Moraga, tras asegurar que “estaba arrepentido de lo sucedido y que no quería matar al bebé”. Aseguró que actualmente era cobrador en un bus, pero que no tenía oficio fijo.