- Cien mil venezolanos toman las calles de Caracas en contra de la política del presidente de Venezuela
- Marcha pacífica. Pequeña marcha oficialista en Maracay, de donde salió el contragolpe de abril pasado
AP, AFP
CARACAS.- Unos 100,000 opositores tomaron las calles de esta capital el sábado en una nueva prueba de fuerza con el gobierno del presidente Hugo Chávez, que se ha visto debilitado por una severa crisis política y económica que se agudizó luego del fallido golpe de Estado de abril.
La marcha opositora, convocada para conmemorar los enfrentamientos entre opositores y oficialistas del pasado 11 de abril, en los que murieron 18 personas, transcurrió en medio de un tenso ambiente generado por los insistentes rumores de descontento en la fuerza armada, y las declaraciones de miembros del gobierno que han reconocido la existencia de grupos interesados en una nueva intentona golpista.
La escena política se ha caldeado en los últimos días por los enfrentamientos callejeros que han protagonizado simpatizantes del gobierno y miembros de grupos opositores en el centro de Caracas.
Bajo las consignas “marchemos por un salida democrática e institucional’’ y “ni un muerto más’’, miles de manifestantes salieron este sábado a protestar contra Chávez, y a exigir la renuncia de las autoridades de la Fiscalía General, el Defensor del Pueblo y la Contraloría General.
Entre banderas nacionales, cacerolas y cornetas los manifestantes, pertenecientes a más de doce organizaciones civiles y partidos políticos opositores, recorrieron algunas de las principales avenidas de Caracas hasta el centro de la ciudad.
“El país lo tiene muy mal este presidente’’ dijo Magalyil, una ama de casa de 53 años, y agregó que “yo estaré marchando hasta morir porque yo lo voy a sacar’’.
“Necesitamos protestar contra un gobierno… que está llevado a una feroz quiebra económica a este país, y contra un gobierno asesino que masacró a los venezolanos el 11 de abril, y que además de manera cínica entorpece las investigaciones’’, declaró el dirigente opositor Leonardo Carvajal al justificar la realización de la marcha.
La multitud respondió con un “No tenemos miedo”, cuando se la convocó a marchar el 11 de julio hasta el palacio presidencial Miraflores, en cuyas cercanías se produjo un enfrentamiento el 11 de abril con saldo de 18 muertos alrededor de una marcha opositora y una concentración chavista.
La marcha concluyó en los alrededores de la céntrica Avenida Bolívar, donde los manifestantes guardaron un minuto de silencio en memoria de las personas asesinadas en abril, y cantaron a coro el himno nacional.
Unos 1,200 policías y 200 bomberos fueron apostados en varios puntos de la ciudad para garantizar el orden público.
La movilización de Caracas estuvo precedida de una ola de rumores sobre nuevas rebeliones y de posibles enfrentamientos con los “círculos bolivarianos”.
CHAVISMO REACCIONA MODERADAMENTE
Los chavistas, por su parte, realizaron ayer un acto de apoyo a su líder en Maracay, una ciudad a 80 kilómetros de Caracas, desde la cual partió el contragolpe que conjuró la rebelión militar de abril contra el mandatario.
La movilización oficialista de unas 5,000 personas apunta a respaldar la estabilidad democrática, repudiar a los golpistas y defender la “revolución bolivariana”, como Chávez denomina a su programa de reformas sociales y económicas.
A diferencia de otras marchas, el oficialismo decidió esta vez no salir a las calles de Caracas a medirse con la oposición.
Algunos analistas han considerado la medida como un acto de “sensatez’’, que ayudará a bajar las tensiones que hay en torno a la marcha opositora.