Mayda Isabel Meléndez [email protected]
El Ministerio Agrícola y Forestal (Mag-For) no tiene presupuesto para capacitación ni para entrega de raticidas, y no hay fondos para mantener una campaña de información dirigida a los pequeños productores de diversas zonas del país.
El hecho se registra cuando el ente gubernamental sospecha que durante el ciclo de primera podría darse un “fuerte ataque” de roedores a las cosechas de maíz y frijol.
Julio César Hernández, director del Programa Nacional de Sanidad Vegetal y Semillas del Mag-For, informó que para ejecutar las campañas informativas y entregar raticida en lo que resta del año y primeros meses del 2003, se necesita poco menos de medio millón de dólares, por lo que ya solicitaron dicho presupuesto ante tres organismos donantes, pero hasta el momento no reciben respuesta.
“En años anteriores se entregó raticida, por lo que hacemos un llamado a los productores, que no piensen que este año el Mag-For va a ir con las cajas de raticida a apoyarlos”, dijo Hernández.
Explicó que por el momento, sólo tienen un manual donde se les explica a los productores cómo manejar los cultivos, y, de alguna manera, por medio de capacitaciones se les ha explicado cómo elaborar cebos caseros.
Hernández sugirió utilizar macerados de madero negro con maíz cocido como insecticida botánico, sin embargo, aclaró que mientras los cultivos no estén libres de maleza, seguirán siendo objeto de ataques de ratas de campo.
Asimismo, aconsejó hacer rondas y sacar palos podridos de los cultivos que sirvan de refugio a los roedores.
ANTECEDENTES DE ATAQUES
La vigilancia realizada por los especialistas del Mag-For indican que si un cultivo se mantiene limpio de maleza, los pequeños mamíferos dañarán entre un 5 y un 8 por ciento de la cosecha, en caso contrario, los perjuicios al cultivo oscilan entre un 30 y un 40 por ciento.
Los principales problemas se dan en zonas marginales, destinadas al cultivo del maíz y frijol, así como en pequeñas áreas dedicadas a la siembra de arroz que los productores utilizan para autoconsumo.
El alerta enviado por Hernández tiene como base los ataques a tubérculos que se registraron durante el verano. A esto se suma las denuncias de ataques recibidas en Río San Juan, Nueva Guinea y El Rama.
“Pero donde se han mantenido denuncias permanentes es en Ayapal (Jinotega), Río Grande (Matagalpa) y Wiwilí (Jinotega). El año pasado también se dieron capacitaciones en Siuna debido a una denuncia”, dijo.