Ronald Ortiz Rivera
El presidente Enrique Bolaños, el Cosep, profesionales independientes, amigos y familiares del Sr. Ausberto Narváez, esperamos la libertad del Sr. Narváez, que sabemos es cuestión de días.
Las pruebas pasadas por alto por la juez en el caso del Sr. Ausberto Narváez, revelan la falta de inspección y reconocimiento de dichas pruebas que son fehacientes, auténticas y suficientes, demostrando la inocencia del señor Narváez, por lo que esperamos que la Corte de Apelaciones haga justicia y le conceda su libertad.
Queremos recordar en este escrito, la inmensa labor que en el sector turístico ha efectuado el señor Narváez, solamente comparable con la obra y huellas dejadas por el Lic. Pedro Joaquín Chamorro Barrios. A estas dos personalidades Nicaragua debe el gran impulso y promoción que el turismo tiene en la actualidad con los frutos que la economía nacional está recolectando.
La cruzada anti-corrupción que pretende sacudir el petate y hacer caer a funcionarios que delinquieron con los recursos del pueblo, no debe rebasar los límites de la legalidad y ubicarse como un péndulo en el otro extremo.
Es necesario el equilibrio para que lo actuado en contra de este tipo de delitos sea verdaderamente válido.
Los nicaragüenses queremos una gestión pública transparente, leyes duras que castiguen los actos de corrupción, pero no estamos de acuerdo que paguen justos por pecadores. La ponderación y el equilibrio es vital en la administración de justicia y la desesperación en el dictado de la sentencia conllevó a fallos que no tomaron en cuenta documentos claves en el proceso que hacían la diferencia entre la inocencia y la culpabilidad.
Este es el caso del Sr. Narváez. Los jueces son humanos, pueden equivocarse, afortunadamente la Corte de Apelaciones podrá rectificar la sentencia apoyándose en el dictamen de la Contraloría General de la República quien si tomó en cuenta los documentos que demuestran la transparencia y honestidad del Sr. Narváez. Ánimo Sr. Narváez, su libertad pronto llega.