Richard PyleAP
NUEVA YORK.- El convicto gángster John Gotti, que llegó a dirigir el crimen organizado de Estados Unidos y fue atrapado luego en las escuchas electrónicas del FBI y la delación de uno de sus lugartenientes, murió el lunes en el hospital de una prisión federal mientras cumplía cadena perpetua, dijo una fuente policial a The Associated Press. Tenía 61 años.
El ex dirigente mafioso falleció en Springfield, Missouri, dijeron las fuentes, que pidieron no ser identificadas. Había presentado un cuadro de cáncer en la garganta y fue llevado al hospital de la prisión de máxima seguridad de Marion, Illinois.
Alguna vez conocido como el “Don Gallardo”, por sus elegantes trajes cruzados, y el “Don de Teflón”, porque las acusaciones en su contra solían ser retiradas, Gotti terminó siendo condenado a cadena perpetua en 1992 por latrocinio y seis asesinatos.
Entre sus víctimas figuran el “Gran Paul” Castellano, a quien sucedió como jefe de la familia Gambino, del crimen organizado neoyorquino.
DE LA TALLA DE CAPONE
Gotti reinó durante seis años como el gángster más importante del país, haciéndose pasar por un vendedor de artículos para plomería mientras paseaba en trajes de 2,000 dólares y enfrentaba a los policías que trataban de meterlo tras las rejas.
Algunos expertos en crimen lo consideraban el más importante gángster desde Al Capone, y Gotti hacía lo posible por mantener vigente esas comparaciones.
Cuando finalmente fue declarado culpable por un panel federal en Brooklyn, James Fox, el agente del FBI a cargo de su caso en Nueva York, dijo: “El teflón se ha caído, el don está cubierto con velo”, al referirse a que los cargos en su contra esta vez no habían fracasado.
Al final, el liderato de Gotti llevó a los Gambino a perder poder y dinero, debido a su imagen pública y la atención de las autoridades hacia ésta.
Su caída fue por conducto de Salvatore “Sammy Bull” Gravano, un viejo confidente y capo que se convirtió en testigo del gobierno.