Delia Millán (EFE)
BERLÍ.- La Justicia alemana lleva más de 10 años persiguiendo a los responsables de las muertes del Muro de Berlín, y ante los tribunales han desfilado desde soldados rasos que dispararon contra fugitivos, hasta antiguos jefes de Estado que diseñaron la implacable política de fronteras de la Guerra Fría.
Desde la unificación alemana, en 1990, se han celebrado más de 50 juicios contra guardafronteras y cuatro grandes procesos contra altos responsables políticos y militares.
El juicio más sonado fue el que se celebró entre 1992 y 1993 ante la Audiencia Territorial de Berlín contra el último dirigente comunista ortodoxo de la extinta República Democrática Alemana (RDA), Erich Honecker, y otros responsables germano-orientales.
El proceso acabó prematuramente y sin sentencia para Honecker, porque un tribunal superior ordenó su puesta en libertad por motivos de salud —tenía 80 años y un cáncer de hígado—, y el líder comunista marchó a Chile, donde vivía su familia, y donde murió en 1994.
El juicio contra Honecker fue una muestra de lo difícil que ha resultado juzgar los abusos del antiguo régimen comunista y, en particular, las muertes del Muro.
Los fiscales y jueces que han tenido que tratar estos casos han debido primero enfrentarse con una dificultad jurídica: los acusados fueron procesados de acuerdo con la legislación de la RDA, pues ésta era una de las condiciones del tratado de unificación.
Desde el punto de vista histórico o político, juzgar lo ocurrido en la frontera interalemana durante la Guerra Fría resulta complicado, porque aquella era también el límite entre dos bloques antagonistas, y las decisiones sobre el Muro se tomaban con frecuencia en el Pacto de Varsovia.
Los juicios, finalmente, se celebraron en un ambiente difícil, porque parte de la sociedad exigía el castigo de los máximos responsables políticos, y otra parte, sobre todo en el Este, veía estos procesos como alardes de dominación por parte de los vencedores occidentales de la unificación.
HONECKER HUYÓ A MOSCÚ
El primer juicio por las muertes del Muro de Berlín no se celebró contra antiguos altos cargos, sino contra cuatro ex soldados. Aquel primer proceso —que se prolongó de septiembre de 1991 hasta enero de 1992— estuvo cargado de emotividad, pues en él se juzgó a los culpables de los últimos disparos mortales efectuados desde el Muro.
Por aquel entonces, Honecker estaba en Moscú, adonde había escapado gracias a la ayuda de la Unión Soviética. En julio de 1992, Honecker, que entretanto se había refugiado en la Embajada de Chile en Moscú (la RDA fue tierra de asilo para los chilenos durante la dictadura militar del general Augusto Pinochet, 1973-1990), cedió a las presiones diplomáticas y regresó a Alemania, donde fue detenido.
El 12 de noviembre de ese mismo año comenzó contra él el primer juicio celebrado hasta entonces contra un jefe de Estado alemán.
Junto a Honecker comparecían Erich Mielke, ex jefe de la policía política, la Stasi; Heinz Kessler, ex ministro de Defensa, Fritz Streletz, ex jefe del Estado Mayor, Willi Stoph, ex primer ministro y Hans Albrecht, ex jefe del partido comunista en la región de Suhl.
Estaban acusados de homicidio y habían sido inculpados porque formaban parte del Consejo de Defensa de la RDA en 1974.
El 3 de mayo de aquel año, Honecker había declarado ante dicho Consejo que convenía “seguir haciendo uso de las armas en las fronteras sin miramientos”. Este comentario, recogido en un protocolo, era la única prueba de la existencia de una orden de disparar en las fronteras.
OTROS PROCESOS
El primer juicio contra los guardafronteras había terminado con penas de prisión con libertad provisional, porque los jueces habían considerado que los soldados estaban en un escalafón demasiado bajo como para poder ser plenamente responsables de aquellos actos.
Los acusados de alto rango también alegaron que tenían una autoridad superior y pidieron que testificara el ex presidente de la URSS, Mijail Gorbachov.
Después de aquel juicio se celebraron otros tres: contra mandos militares, contra el sucesor de Honecker, Egon Krenz y otros miembros del Politburó, y contra tres ex dirigentes comunistas, que fueron absueltos porque sólo estaban acusados de “homicidio por omisión”.
KRENZ ENCARCELADO
Egon Krenz, que fue jefe del Estado y del Partido Comunista sólo durante unos pocos meses de la transición, acudió hasta el Tribunal de Estrasburgo por considerarse víctima de la “justicia de los vencedores”, pero perdió todos los recursos y se encuentra en prisión cumpliendo una condena de seis años. No se sabe exactamente cuántas personas murieron en el Muro de Berlín, pero se calcula que entre 100 y 270 perdieron la vida tratando de saltarlo entre agosto de 1961 y febrero de 1989.