Pese a la presencia de miles de turistas, como estos brasileños, el movimiento económico en Corea del Sur no es lo esperado.

El Mundial no es rentable

Hoteleros coreanos se quejan del manejo de la cita futbolística C. W. LimAFP SEÚL.- Lejos de constituir un estampido de prosperidad, la Copa del Mundo co-organizada este año por Corea del Sur y Japón ha deparado a hoteles, comercio e incluso tiendas una cruel decepción que, una semana después de la inauguración, parece irreversible. Los […]

  • Hoteleros coreanos se quejan del manejo de la cita futbolística

C. W. LimAFP

SEÚL.- Lejos de constituir un estampido de prosperidad, la Copa del Mundo co-organizada este año por Corea del Sur y Japón ha deparado a hoteles, comercio e incluso tiendas una cruel decepción que, una semana después de la inauguración, parece irreversible.

Los comerciantes se quejan de que están sufriendo un bajón incluso con respecto al año pasado en la misma época.

Y designan como primer culpable a la agencia británica Byrom, elegida por la Federación Internacional de Fútbol (FIFA) para organizar la emisión y distribución de entradas, así como el hospedaje. Byrom ha fallado, acusan los comerciantes.

La industria hotelera afirma que el índice de ocupación de sus habitaciones es inferior no sólo a las previsiones sino al de cualquier año normal, sin acontecimientos como el Mundial.

El hotel Lotte, uno de los ás lujosos de la capital surcoreana y en el que se alojan los dirigentes de la FIFA, reveló que sólo tiene ocupadas el 80 por ciento de las habitaciones, frente a 85-90 por ciento hace un año.

“El nivel de las reservas se sitúa muy por debajo de lo que se esperaba”, declaró su portavoz An Sang-Hee, que también culpa a la agencia Byrom de incompetente pues se había comprometido a asegurar el alquiler del 70 por ciento de las habitaciones y no ha alcanzado ese objetivo.

Para otros hoteleros, el Mundial ha tenido una incidencia negativa porque los turistas habituales han preferido anular este año sus vacaciones en Corea del Sur para huir del bullicio y de las multitudes, mientras que los empresarios extranjeros han optado por postergar sus viajes a este país, también para eludir a los bullangueros y a veces violentos hinchas del fútbol.

La mayor parte de los establecimientos afirman que el déficit de ocupación alcanza un diez por ciento con respecto al año 2001.

Las autoridades del sector turístico surcoreano habían previsto que el Mundial atraería a medio millón de visitantes extranjeros. Pero, “nuestros cálculos fueron demasiado optimistas”, reconoció Park Byong-Nam, de la Organización Nacional de Turismo surcoreana (KNTO).

“Y no debemos echar la culpa únicamente a la floja venta de entradas en el extranjero, dado que el conjunto de la industria turística sufre todavía las consecuencias de los ataques terroristas de septiembre de 2001 en Estados Unidos”, subrayó Park.

Entre las demás razones esgrimidas para explicar este contratiempo figuran el elevado precio de los hoteles (135 dólares la habitación en uno de categoría media), que aumentaron sus tarifas de 25 a 50%.

También puede achacarse al escaso número de visitantes procedentes de Japón, país co-organizador del Mundial, que suministra habitualmente el mayor contingente de extranjeros y que este año han preferido quedarse en casa para vivir el Mundial de fútbol.  

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