Roberto Amador [email protected]
Creo que el exilio lo es porque nació así, somos como el hijo que no se esperaba y llegó y que con el tiempo resultó ser tan bueno como los otros, así hemos dado a nuestra patria la mejor contribución, y aunque todavía no se nos acepta plenamente. Apenas se reconoce el esfuerzo que hacemos en pro de nuestras familias y que van en beneficio de la economía nacional, el exilio puso la vida ante el altar de la patria a sus mejores hijos, casi olvidados en las montañas nicaragüenses, fue el exilio el que primero repudió la corrupción del gobierno anterior y la hizo pública. Somos los primeros en socorrer a nuestros hermanos en las desgracias, pero por alguna razón los últimos en ser reconocidos, ni siquiera el voto se nos ha querido otorgar, aduciendo problemas económicos, y aunque ya la mayoría tiene residencia y hasta ciudadanía, o sea que hemos sido adoptados por otra madre y que amamos esta bandera de barras y estrellas, también tenemos en nuestro corazón la azul del cielo patrio, por estas y otras razones seguiremos siendo los exiliados, los hijos huérfanos de la Nicaragua amada.