Desde que se los vieron usar a famosos como James Deam o Marlon Brando, los jeans han sido tan populares que se han escrito hasta poemas (como el de Vilma Duarte) o canciones como “Unicornio Azul”, de Silvio Rodríguez.
Estamos en el siglo XXI y los pantalones color marrón, que fueron inventados para obreros mineros, cambiaron de color y de consumidores, pero nunca pasaron de moda… al punto que hoy día se ofertan hasta con bolsitos de manos y fajas hechas con tela jeans.
“Lo que pasa es que éstos pantalones son súper cómodos y te tallan bien el cuerpo. No importa si sos gordita, flaquita o rellenita”, dice la joven diseñadora Marinés Argüello. “… Yo no sé qué tienen pero los jeans siempre hacen lucir bien la figura”, confirma Vilma Duarte.
Hasta para usarlos…
Y es que hasta para usarlos se requiere de arte. ¿Manía o mala costumbre? Lo cierto es que los consumidores, consultados por Aquí Entre Nos, comentan que los jeans tienen tres formas de tallarse.
Según ellos, hay quienes se lo tallan mejor moviendo el cuerpo como si estuviera en esos maratones de caminatas a paso rápido, “porque así se tiene la sensación de que queda más a la medida o al menos en su punto”.
Otra gente en cambio, cuando está en sobrepeso acostumbra tallárselos sobre la cama, boca arriba, por dos motivos: sólo así logran que el pantalón les entre y consiguen que el zíper les cierre.
A diferencia de las personas que los prefieren holgados, como hace un siglo atrás, ya que esta gente sólo se lo jalan hacia arriba, se colocan la faja, los zapatos o zapatillas y ya, están listos ¡para lucirlo!
La nueva tendencia
Sin duda, los jeans se han adaptado al paso del tiempo. Y hoy por hoy se pueden combinar con todo tipo de prendas. Argüello, en su más reciente colección de jeans, aconseja usarlos hasta con pañuelos de casi medio metro, tallados a las caderas. Aunque en este invierno hay algunas excepciones.
“Para ir a clases o a la universidad, prefiero un jeans talle bajo y acampanado con una camisetita de algodón de cualquier color, que combine con tenis o con botas preferiblemente”, comenta.
Argüello reitera que en este tiempo lo recomendable es evitar el exceso de accesorios como aretes o collares, porque quita el toque de naturalidad. No así durante la noche, donde las cadenas, brazaletes o argollas largas aportan mucho a la elegancia.
“Por ejemplo para ir al cine, a una cena, o a una cita especial no es necesario cambiar el jeans porque podés verte elegante vistiendo una camisita de chifón blanco o de colores vistosos. Esta ropa la combinas con tacones, te maquillas y te ves bien”, indica.
“También para una reunión especial podés lucir un vestido con tela de jeans estrech, con un fajón de color, a las caderas, de manera que combinen con tus zapatos altos. O bien te pones una falda debajo de la rodilla, con una abertura hacia delante, y la combinas con una camisa de color, con corsé por fuera, y un par de sandalias”, señala.
Incluso para ir a bailar, Argüello recomienda las minifalda jeans con una blusita sin tirantes, acompañada de chaqueta larga jeans y unos tacones cerrados con amarre al tobillo. Este juego de jeans, según la diseñadora, resalta el glamour y va a tono con la actividad.
Entre más viejitos ¡mejor!
Los jeans nacieron en el siglo XIX, en las minas de la zona oeste de Estados Unidos. Un comerciante pensó que la tela de los toldos de las carretas podía servir para crear pantalones resistentes para los mineros.
Aquellos eran holgados y con tirantes. Tuvieron tanto éxito que enseguida, hubo que pensar en un tejido más flexible. Así, los siguientes pantalones fueron de algodón e incorporaron remaches en los costados. Pasaron a llamarse “vaqueros” porque la mayoría de los granjeros norteamericanos que los usaban, se dedicaban al ganado vacuno.
También se les llamó “tejanos”, por Texas. En el siglo XX, se demostró la importancia que tenía este tipo de pantalones, al abastecer a las tropas aliadas durante la Segunda Guerra Mundial.
Un símbolo
En los 60, los vaqueros simbolizaron la rebeldía, cuyo ídolo era el joven James Deam. En los 70 los jeans representaron la igualdad de clases, lo llevaban los hippie, los hombres y las mujeres por igual. También eran usados por negros, blancos, ricos y pobres.
Los 80 significó para los jeans una recesión, porque la moda de aquella época marcaba otro tipo de tejidos. Pero las fábricas de jeans los adaptaron a los nuevos tiempos con nuevas técnicas, e incorporaron a los tejanos adornos como flores estampadas o bordadas, y aplicaciones en dorado muy acordes con la moda.
Ya en los 90 representó su recuperación gracias a firmas como Versace o Armani, las cuales los han introducido en sus colecciones con un estilo de marca… hasta nuestros días.
*ENCUESTA
¿Y a vos cómo te gusta usarlos?
Jennifer Herrera, estudiante de Administración. “De manera informal. Por eso los prefiero talle bajo, acampanados y pegaditos y los combino con camisas sin mangas o con mangas, algo ajustadas. De modo que hagan combinación con el pantalón. Y claro los uso con sandalias o botas”.
Oscar Castillo, estudiante de Arquitectura. “Bueno, ni muy holgados ni muy ajustados. Es decir, los uso a la medida con camisetas de colores pasteles, porque dan menos calor ya que atraen menos luz, y con zapatos deportivos. Para mí lo importante es que me queden cómodos”.
Ariana Zepeda, estudiante de Trabajo Social. “Me gustan talle bajo, pegados y acampanados ya que así se nos ve mejor la figura. Yo suelo combinarlos con camisitas de tirantes pegadas al cuerpo ¡sin nada encima! Con sandalias o botas. Los jeans azulones o celestes siempre los uso con el color rojo”.
Ernesto Borge, estudiante de Comunicación Social. “Los uso no tan flojos porque así sí se ven bonitos. Los combino con camisas deportivas, como las de fútbol y con camisetas que hacen referencia al rock, con zapatos de cuero o deportivos. La verdad es que cada quien tiene sus gustos”