El Trabajo

Anakarla Cantarero Malespín* La mayoría de nosotros trabajamos duro para pagar nuestras cuentas, para proveer a la familia y para disfrutar de las comodidades de la vida moderna. Pero… ¿alguna vez nos hemos parado a considerar el significado profundo de nuestro trabajo? Cuando salimos a diario de nuestro trabajo, o cuando terminamos un largo proyecto, […]

Anakarla Cantarero Malespín*

La mayoría de nosotros trabajamos duro para pagar nuestras cuentas, para proveer a la familia y para disfrutar de las comodidades de la vida moderna. Pero… ¿alguna vez nos hemos parado a considerar el significado profundo de nuestro trabajo? Cuando salimos a diario de nuestro trabajo, o cuando terminamos un largo proyecto, ¿podemos decir honestamente que nos sentimos felices? A pesar de que la mayoría de nosotros reconoce el hecho de que necesitamos trabajar, vivimos quejándonos de la carga que esto implica. ¿Es nuestro “destino” este malestar, o podemos lograr algún equilibrio? Todos necesitamos sentirnos productivos pero… ¿podemos encontrar un sentido profundo a esta necesidad sin ser abrumados por la necesidad misma?

Si reflexionamos acerca del trabajo y la productividad. Todos, en alguna ocasión, nos preguntamos: ¿Con qué fin estoy aquí? ¿Qué debo hacer para lograr la felicidad y la perfección? ¿Debo aspirar a tener la vida más fácil y cómoda posible, o debo esforzarme por una vida de trabajo y logros?

No creo que ninguna persona se sienta feliz de recibir algo a cambio de nada. Un hombre, que disfrutaba de la estética de la vida, contrató a un campesino para que se instalara dentro de su castillo y fuera y viniera con el pico en la mano, como lo haría en el campo. El noble obtenía un gran placer de contemplar la simple elegancia de los movimientos del campesino y pagaba bien a éste por su “trabajo”. Sin embargo, después de entretener al noble durante varios días, el campesino se negó a continuar. “Pero yo te pago generosamente”, dijo el noble sorprendido, “mucho más de lo que podrías ganar en el campo. Y no tienes que esforzarte tanto”.

El campesino le respondió: “Usted no parece comprender: no puedo seguir haciendo algo que no produzca, aunque no me cueste ningún esfuerzo. Prefiero trabajar mucho más duro y ser productivo que recibir una buena paga y hacer algo que no da frutos”.

El trabajo no es algo que sólo hacemos para ganar el dinero con el que nos rodeamos de comodidades materiales; el trabajo es la expresión natural de la vida humana. El trabajo no debería ser una carga pesada llevada con pena y resignación, sino la fibra misma de lo que somos y la expresión real de nuestra contribución a la vida. Mediante el trabajo, el ser humano se vuelve un “dador”, un contribuyente con la vida. ¿Por qué no ver al trabajo como el medio más eficaz para contribuir, ser solidarios, constructivos, creativos y productivos?

Todos hemos nacido con recursos y capacidades inestimables. El primer paso para ser productivo es descubrir este potencial y ponerlo a trabajar, dedicarnos por entero y “esforzarnos”.

… Si alguien te dice: “Me he esforzado pero no he hallado” …no le creas. Si dice: “No me he esforzado pero he hallado” …no le creas. Pero si dice: “Me he esforzado y he hallado” …créele.

* Directora del Instituto de la Excelencia.  

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí