- Líder palestino admite errores
Hadeel WahdanAP
RAMALA, CISJORDANIA.- El líder palestino Yasser Arafat, que enfrenta crecientes reclamaciones de reformas desde sus mismas filas y del exterior, prometió ayer reestructurar su gobierno y efectuar elecciones, aunque no presentó ningún plan detallado y pidió paciencia.
La presión para que se efectúen cambios proviene de varios frentes, incluyendo Estados Unidos, Europa, algunos estados árabes, dirigentes palestinos y el gobierno israelí.
Éstos exigen que se reorganicen las fuerzas de seguridad palestinas para prevenir ataques terroristas, erradicar la corrupción crónica y reestructurar el gobierno para acabar con la concentración de poder de Arafat.
En su discurso al parlamento, Arafat reiteró su oposición a los ataques a civiles israelíes, aduciendo que dicha violencia perjudica la campaña palestina por un estado independiente. Arafat también dijo que seguía comprometido a un acuerdo de paz negociado con Israel.
Los legisladores escucharon en silencio, y sus palabras sólo recibieron ocasionales aplausos. Muchos de los críticos de Arafat se mantienen escépticos y observan que ha hecho promesas similares en el pasado.
Arafat admitió que ha cometido errores, pero atribuyó el grueso de la actual crisis a Israel. El jefe palestino dedicó buena parte de su mensaje a enumerar los daños que causó la ofensiva militar israelí de seis semanas que concluyó hace unos días.
EE.UU. MANIFIESTA DUDAS
El gobierno estadounidense saludó ayer el discurso de Yasser Arafat en el que prometió reformar su Autoridad Palestina, aunque un alto jefe del Pentágono cuestionó la capacidad del jefe palestino de instrumentar los cambios necesarios para la paz.
“Las palabras de Yasser Arafat son positivas’’, dijo el vocero de la Casa Blanca, Ari Fleischer. “Lo que es importante —y el presidente aguardará a comprobarlo— es que haya acción alguna’’.
El subsecretario de Defensa, Paul Wolfowitz, dudó de la capacidad de Arafat para hacer los cambios necesarios conducentes a la paz. Dijo que Arafat no tiene la visión ni la valentía de Anuar Sadat, el presidente egipcio que firmó un acuerdo de paz con Israel en 1979.