- “O se está con la corrupción o contra la corrupción”, emplazó el mandatario
Luis Felipe Palacios [email protected]
El presidente Enrique Bolaños dejó sentada ayer claramente su posición en la lucha contra la corrupción, en un discurso en donde prácticamente trazó una raya entre los que están a favor de la corrupción y los que están en contra de ella.
“Acusan de forma solapada, que continuar con esta lucha, es fomentar la desestabilización nacional. Pero en esta ocasión debemos parafrasear al presidente (George W.) Bush, después del ataque terrorista del 11 de septiembre: o se está contra la corrupción o con la corrupción, por ser corrupto, no hay otra alternativa”, fustigó.
Bolaños hizo pública su posición a tan sólo unas horas de haberse reunido con Arnoldo Alemán y la bancada del PLC en una cena la noche de lunes, en la que supuestamente buscarían un entendimiento.
“La lucha contra la corrupción es impostergable, inclaudicable e innegociable”, dijo Bolaños ante representantes de todos los sectores sociales, económicos, políticos y religiosos del país.
“No podemos negar que puedan haber corruptos en el FSLN, pero esta lucha es contra los corruptos y no contra el FSLN. No podemos negar que puedan haber corruptos en el PLC, pero esta lucha es contra los corruptos y no contra el PLC. No podemos negar que puedan haber corruptos en la empresa privada, pero esta lucha es contra los corruptos y no contra la empresa privada. No podemos negar que puedan haber corruptos en las instituciones bancarias, pero esta lucha es contra los corruptos y no contra los bancos. No es una lucha contra el FSLN, mucho menos contra mi Partido Liberal Constitucionalista. No es contra sectores económicos. No es contra ninguna iglesia, menos contra la mía (católica) que tanto quiero. Esta es una lucha contra los corruptos. No es una lucha contra personas en particular”, recalcó.
Bolaños cuestionó que algunos sectores estén tratando de hacer creer que la lucha contra la corrupción podría desestabilizar el país, pero recordó que nunca la búsqueda de justicia puede poner en riesgo la democracia ni la estabilidad de una nación.
“La enorme mayoría de los nicaragüenses sabemos dónde estamos. Terminar con la corrupción ha sido una condición de la comunidad internacional, pero sobre todo es una exigencia moral del pueblo de Nicaragua”, añadió.
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