Zacarías Chamorro [email protected]
Con respecto a una carta publicada en LA PRENSA el 8 de mayo, bajo el título ¿Desaire a Nicaragua? Me permito hacer los siguientes comentarios:
Don Enrique Bolaños no nos mintió con la cena del jueves 2 de mayo, a la cual había invitado a los diputados departamentales por el PLC.
1) Es necesario entender que el Presidente de la República es portador de esa dignidad las 24 horas del día hasta el final de su período. El que no entienda esto necesita vivir más años y viajar a otros países. Uno no deja de ser Presidente después de las 5:00 p.m.
2) El Presidente de los EE.UU. se reúne con diputados y senadores individualmente o en grupo si así lo desea. Lo hace hay veces con fines partidarios. No hay confusión Estado-partido en esto. Inventarse eso es hacerse el ignorante. El mismo Alemán está equivocado al mantener a sus diputados amarrados. Los líderes de la oposición norteamericana en el Congreso saben que el presidente cabildea con sus miembros cuando hay proyectos de legislación importantes y el voto es cerrado. Esto es normal.
3) Si es cierto que nadie debe estar encima de la ley, entonces, ¿por qué el Presidente corrió campantemente a los familiares de algunos diputados que laboran para el gobierno?
Primero: el presidente —ante el asombro de muchos— revirtió esta acción. No tiene ya sentido criticarlo. Y segundo: aun si los hubiese despedido: Todos son empleados de “confianza” en el gobierno, es decir, puestos allí por clientelismo político. No hay Código del Trabajo que valga. Es como si un Ministro no se quisiera ir si lo despiden. Claro que los que sostienen esta posición seguro que apoyan la inconcebible posición en que Martín Aguado se encuentra en rebeldía y perjudicando a un país completo.