Rodolfo Ramírez Guzmán.
La gran cantidad de desmanes en cuanto a la actitud de corrupción de los que han ejercido cargos públicos en Nicaragua es la que por mucho tiempo ha hecho sufrir de hambre y desempleo a los habitantes de nuestro país; consecuencias que al cristiano nicaragüense, creyente con fe pura en Dios y en Jesucristo mismo, le han hecho doblar sus rodillas clamando y pidiendo de corazón al Señor Jesucristo, para que en nuestro gobierno la justicia sea aplicada de forma pareja, sin hacer excepciones, de personas como ha sido la costumbre.
Con la sentencia a Byron Jerez la respuesta ha sido inmediata de parte de Dios.
Jesús es para mí el mejor político, el mejor economista, el mejor creyente, quien en tiempo de guerra y odio supo brindar amor y paz a sus enemigos.
Aplicó la justicia según los errores y faltas que cometían las personas como dar al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios.
No cabe duda que Nicaragua, al igual que su pueblo Israel, es también su primogénito.