Cristal de mis huesos, humedad de mi boca
sácame el alma a dormir
entre la miel de tus rosas
paséate oscura sobre mi sabia celosa
y deja descansar mis manos
sobre tus pieles de abril.
Rómpeme el eco dormido
y sellante en tu brisa de niña
desbórdame el sentido
y lo que quede de mí
dáselo a la suavidad del viento
que tendré por cruz las estrellas
y por ataúd el cielo.