José David Pérez M.
Me ha gustado mucho la columna “En letra pequeña” publicada el día 25 de abril, especialmente la última postalita “Ayudar y Estorbar”, en la que hace referencia al fiscal general de la República, Dr. Julio Centeno Gómez.
Estoy de acuerdo con Fabián Medina, y pregunto: ¿Por qué el Dr. Centeno Gómez no mostró esa beligerancia cuando fue Procurador General? En ese entonces nunca se sintió ofendido ante tantos actos de corrupción que llegaron a su despacho, y nunca le salió ni una ronchita en la piel; ahora se muestra ofendido hasta porque no lo toman en cuenta.