- Doce muertos en Latinoamérica en 2001, dice Reporteros Sin Frontera
EFE
Mañana se celebra el Día Mundial de la Libertad de Prensa bajo los auspicios de la Organización de Naciones Unidas (ONU) que ha decidido este año dedicarlo al análisis del terrorismo y la libertad en los medios de comunicación.
En la conferencia internacional “Terrorismo y prensa”, organizado por la Unesco en Manila, capital de Filipinas, los participantes condenaron unánimemente el terrorismo, pero discreparon en la definición del concepto y dudaron del camino emprendido por Estados Unidos.
“La resistencia a una ocupación ¿es terrorismo? ¿Es terrorismo lanzar una piedra contra un tanque? ¿Se puede considerar terrorismo demandar seguridad, independencia y libertad?, preguntó en la conferencia el jordano Nedal Mansour, redactor jefe del diario “Al-Hadath”.
“Los medios de comunicación deberían pensárselo dos veces antes de emitir acusaciones, y quizá dedicar más tiempo a contestar por qué hay jóvenes que prefieren morir a vivir (…). Es posible que muerte y vida adquieran el mismo significado cuando se han cerrado todas las ventanas a la esperanza”, indicó Mansour, también presidente del Centro Defensor de la Libertad en Jordán.
Además del peligro para los periodistas que cubren zonas en conflicto (176 muertos entre 1992 y el 2001, según datos de Reporteros Sin Fronteras), la campaña contra el terrorismo internacional ha llevado a numerosos gobiernos a considerar o aprobar legislaciones que recortan la libertad de expresión.
La conferencia “Terrorismo y prensa” tiene previsto presentar hoy, un Plan de Acción para mejorar la situación de la libertad de expresión.
Ayer logró un consenso, al señalar la mayoría de los asistentes que el derecho a saber es indispensable en toda sociedad que se considere democrática, y que la prensa debe ser responsable, profesional, independiente y exacta.
Toda Latinoamérica sufrió la violencia contra la prensa en 2001, año en que nueve periodistas y tres colaboradores de los medios de comunicación murieron en Bolivia, Brasil, Colombia, Costa Rica, Guatemala, Haití y Paraguay, según el informe anual de Reporteros Sin Fronteras (RSF), divulgado hoy.
En muchos casos, los asesinatos fueron de carácter político o perpetrados a causa de las investigaciones y “revelaciones sobre corrupción” hechas por las víctimas, precisa RSF en su informe anual sobre “La libertad de prensa en el mundo”, divulgado la víspera del Día Mundial de la Libertad de Prensa.
“Con tres periodistas y un colaborador de los medios de comunicación muertos” y ocho profesionales que partieron al exilio 2001 fue “otro año negro” para Colombia, país donde resultan “insuficientes los medios destinados al programa gubernamental de protección de periodistas”, destaca el informe.
“La lucha contra la impunidad progresa con dificultad” en el continente latinoamericano, lamenta la organización, que cita diversos ejemplos en México, Paraguay, Costa Rica y Haití, país este último donde “todas las instituciones del Estado participan del clima de impunidad”.
En menor medida, indica, “la situación también se degradó en América Central”.
En Costa Rica, además del asesinato de Parmenio Medina, “la Comisión y la Corte Interamericana de Derechos Humanos cuestionaron una condena por ‘difamación’, validada por la Corte Suprema, por ver en ella un peligroso precedente”.
De Panamá, RSF denuncia el “constante acoso” ejercido sobre los medios por “los agentes del Estado” y la ley que prevé penas de cárcel para delitos de “calumnia e injuria” y “delito contra el honor”, mientras que de Honduras recuerda que el ex presidente Carlos Flores es sospechoso de haber hecho despedir a seis periodistas tradicionalmente críticos con él.
En Nicaragua, el último año de mandato de Arnoldo Alemán estuvo marcado por la multiplicación de actos hostiles contra la prensa, como la agresión de una periodista, la retirada de publicidad pública a uno de los principales diarios o la preparación de proyectos de ley liberticidas, según RSF.
El informe resalta, asimismo, que en Guatemala se adoptó en diciembre pasado la ley que obliga a los periodistas a registrarse en un colegio profesional y prohíbe trabajar a periodistas que hayan incurrido en “notoria conducta moralmente incorrecta” en su función.
Los periodistas guatemaltecos “pagaron muy caras sus revelaciones sobre la corrupción de la clase política”, pues cerca de una decena fueron amenazados y agredidos y Jorge Mynor Alegría “murió tras haber implicado a un concejal” en un caso de desvío de fondos.
Por razones similares, subraya RSF, y antes de que entrasen en vigor en Paraguay sendas leyes “que pueden poner trabas al trabajo de investigación de los periodistas”, murió el periodista Salvador Medina, tras denunciar la supuesta relación entre elementos de la clase política local y una banda de traficantes de maderas preciosas en el centro del país.
Respecto a Cuba, “última dictadura en el continente americano” y “único país de la región donde todavía se encarcela a periodistas”, Reporteros recuerda que “la Constitución confía al Estado la totalidad de los medios de comunicación” y que los corresponsales extranjeros trabajan igualmente “bajo estrecha vigilancia”.
Tras manifestar su “inquietud” por las “amenazas verbales” del presidente venezolano Hugo Chávez, a las que en 2001 se sumaron “nuevas formas de intimidación”, Reporteros Sin Fronteras evoca la situación en México y Brasil, donde “la amenaza no llega de la cúspide del Ejecutivo, sino, sobre todo, de concejales y grupos mafiosos”.
En México, donde se constató una veintena de casos de amenazas, agresiones y presiones, el asesinato de José Luis Ortega Mata (Chihuahua), reveló el riesgo de los periodistas que investigan sobre el tráfico ilegal en la frontera con Estados Unidos, añade.
En este contexto, sin embargo, explica Reporteros Sin Fronteras, algunos países “ofrecen motivos de esperanza”, como Uruguay, Ecuador y El Salvador, donde “la situación de la libertad de prensa es correcta”, y Perú y Chile, donde “ha mejorado claramente”.