Sergio DeleónAP
TACANÁ, Guatemala.- La líder indígena laureada con el Nobel de la Paz 1992, Rigoberta Menchú, denunció ayer que el gobierno busca desvirtuar el asesinato de un contador de su fundación, y anunció que promoverá sanciones contra Guatemala, en donde dice que persiste “un clima de terror”.
Menchú afirmó que el asesinato de Guillermo Ovalle fue un “hecho planeado y diseñado” por fines políticos y no un asalto como asegura el gobierno.
“Hay muchos indicios que la ejecución de Guillermo fue una ejecución extrajudicial, no vamos a creer otra teoría que pueda inventar el Estado”, dijo a la AP la líder maya, que llegó a la remota comunidad de Tacaná para participar en las exequias del trabajador de su fundación.
Guillermo Ovalle, de 30 años, que trabajaba como contador de la fundación que lleva el nombre de la Nobel, fue ultimado a tiros el lunes en un pequeño restaurante del centro de la capital. Era oriundo de esta poco accesible población del oeste del país que dista unos 25 kilómetros de la frontera con México.
La versión oficial atribuye el hecho a un asalto perpetrado por delincuentes comunes, y las autoridades arrestaron a dos sospechosos del crimen.
Ovalle es la primera víctima de un hecho violento contra miembros de la fundación establecida por Menchú cuando recibió el Premio Nobel, hace 10 años.
“Lo más grave es tocar a nuestra fundación (eso), significa la decisión de golpear a un nivel institucional muy grande, porque no es sólo contra la fundación, sino, a una presea que simboliza la paz en Guatemala”, expresó.
La dirigente indígena anunció que buscará sanciones contra el país por lo ocurrido, y pidió a la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas “que tome cartas en el asunto… si quiere salvar su dignidad”.