Noé Leiva (AFP)
TEGUCIGALPA.- A tres meses de su ascenso al poder, el presidente de Honduras Ricardo Maduro clama por ayuda externa para combatir la delincuencia y prepara un plan de ajuste económico para cumplir sus promesas de campaña, mientras los docentes protestan por un aumento salarial y tachan al gobierno de autoritario.
Desde los primeros días en la presidencia, Maduro comenzó a atacar los principales problemas que prometió combatir —la delincuencia y la baja producción— señalados en las encuestas como los males que más preocupan a los hondureños.
Dos días después de asumir el poder, el 27 de enero, el mandatario sacó a la calle unos 6,000 militares de los batallones para que colaboren con la Policía (7,300 efectivos) a fin de cumplir con su promesa de derrotar a los delincuentes.
“Se están haciendo esfuerzos importantes para combatir el crimen: se creó la unidad antisecuestros y se mejoran las investigaciones, se ha avanzado en el problema de la delincuencia común, pero el problema es grande”, afirmó el presidente del Consejo Hondureño de la Empresa Privada (Cohep), Jacobo Regalado, al hacer un balance del esfuerzo del Gobierno.
El Gobierno ha reconocido la carencia de recursos para llevar adelante la tarea, y el ministro de Seguridad, Juan Angel Arias, en un encuentro el viernes con el cuerpo diplomático extranjero acreditado, les dijo: “Cualquier cosa que ustedes puedan gestionar ante quien corresponda será sumamente agradecida, no sólo por la Policía, sino por todo un país que ha venido repartiendo una cosa muy penosa: pobreza”.
DÉFICIT POLICIAL
Arias dijo que la Policía tiene un déficit de 18,000 efectivos, y que el Gobierno apenas podrá contratar a unos 2,000 durante sus cuatro años de gestión, por lo que las autoridades tendrán problemas para desarticular las bandas de secuestradores y asaltantes.
Los asaltos a gasolineras y otros negocios son diarios en Honduras, donde además se han registrado este año al menos siete secuestros (37 en 2001), aunque según medios locales en las barriadas ha disminuido la actividad de las pandillas juveniles que siembran el terror entre los pobladores.
AUMENTARAN IMPUESTOS
El presidente Ricardo Maduro advirtió que ante la falta de los recursos para hacer frente a tanta necesidad, es necesario aumentar los impuestos.
El jueves, el ministro de Finanzas, Arturo Alvarado, dio a conocer un nuevo programa de ajuste de la economía, orientado a eliminar un déficit de 106 millones de dólares en el presupuesto de 2002.
El ajuste consiste en aumentar los gravámenes a renglones como las licencias aduaneras, licencias para conducir, matrículas de vehículos y entrega de pasaportes, pero en cambio reduce del 25 al 15% el Impuesto sobre la Renta, para tratar de hacer más competitivos los productos hondureños.
El gobierno ha dicho que su propósito es reforzar con esos ingresos las partidas destinadas al combate de la delincuencia, la producción, la educación y la salud.
En la última semana, el Congreso aprobó una ley, propuesta por el gobierno de Maduro, que crea un fondo equivalente a 153.8 millones de dólares —que se captarán de la venta de bonos— para financiar a unos 5,000 productores en quiebra a causa de inundaciones y sequías de los últimos años.
Mientras la Administración se esfuerza por sanear las finanzas, unos 56,000 educadores comenzaron el jueves una protesta con un paro de 24 horas, aduciendo que el Gobierno rehúsa negociar un aumento salarial y se muestra “autoritario” porque los amenaza con represión.
Los educadores sostienen que un Estatuto del Docente aprobado en 1997 contempla aumentos salariales de cerca del 30 por ciento en la hora clase para este año.
Sin embargo, la Administración alega que el aumento solicitado implica un gasto de 92.3 millones de dólares, que no puede cubrir, y en cambio ofrece un incremento total de 24.3 millones de dólares, lo que ha sido rechazado por los educadores que amenazan con extremar las presiones la próxima semana.