AFP
ERFURT, ALEMANIA.- Centenares de velas y flores se acumulaban este sábado en la puerta del Liceo Gutenberg en Erfurt (este) cuyos habitantes, aún conmocionados, recordaban a las 16 personas que murieron el viernes durante la prueba final del bachillerato a manos de un ex alumno que se suicidó.
Un ambiente enrarecido flotaba en esta pulcra ciudad provincial y turística de 200,000 habitantes: en las plazas, calles y tiendas, la gente discutía a media voz sobre los acontecimientos ocurridos la víspera. Muchos con lágrimas en los ojos.
“Al fin somos conocidos internacionalmente, pero de una manera terrible”, suspiró un paseante, mientras señalaba los equipos de la televisión británica, coreana o escandinava que hacen guardia ante el Liceo Gutenberg.
Ante el ayuntamiento, centenares de personas hacen cola para poder escribir en el libro de condolencias. “Un día negro para la ciudad de Erfurt”, escribía una mujer acompañada de su hijo. “Estoy descompuesta”, balbuceaba otra en la fila.
Destrozados, Eva María y Horst Seesemann, dos quincuagenarios, también llegaron a la entrada del instituto. “Erfurt necesitará tiempo para volver a la normalidad”, subrayó Eva María. A sus pies, un montoncito de flores y un oso de peluche con una frase: “Para la mejor profe”. Y algo se repite en todas las pancartas: “¿Por qué?”
Toda la noche, después de las ceremonias ecuménicas en las iglesias de la ciudad, Eva María conversó de la tragedia con sus amigos: “Aún no puedo comprender lo que pudo empujar a este chico a matar a esas personas”, confesaba.
PROFESIONAL DE TIRO
Pero ayer asomaban los primeros elementos de respuesta.
En una conferencia de prensa, el jefe de gobierno regional, el cristiano-demócrata Bernhard Vogel, explicó que el asesino era miembro de un club de tiro de Erfurt, y de una asociación deportiva, el Polizeisportverein, que solían frecuentar policías.
Como miembro de un club de tiro, Robert Steinhaeuser, de 19 años, estaba legalmente en posesión de un fusil de aire comprimido y de una pistola que utilizó el viernes por la mañana, especialmente contra los profesores del instituto de donde fue expulsado en febrero.
Algunos testigos afirmaron también que a Robert, que vivía en casa de su madre, le gustaban mucho los videojuegos violentos y las películas de acción.
Al parecer era fanático de un grupo de heavy metal estadounidense “Slipknot”, que se define a sí mismo como “muy, muy agresivo”, y era aficionado a las máscaras, a menudo macabras, que muestran en sus conciertos.
Robert llevaba una máscara el viernes cuando disparó, alcanzando a varias de sus víctimas en la cabeza.
En toda la ciudad, las banderas estarán a media asta hasta el lunes. El presidente de la República, Johannes Rau, acudirá el próximo viernes a Erfurt para estar presente en los funerales de las víctimas. Ese día, toda Alemania guardará un minuto de silencio.
UN PROFESOR HÉROE
Un profesor fue quien el viernes puso fin a la matanza de Erfurt (este de Alemania), encerrando al agresor en una sala de la escuela secundaria en donde finalmente se suicidó, después de matar a balazos a 16 personas, indicó el sábado un portavoz de la Policía.
El portavoz confirmó una información del semanario alemán Focus que se publicará hoy, según la cual un profesor de historia logró arrancar el pasamontañas negro que el agresor, Robert Steinhaeuser, de 19 años, llevaba puesto, antes de encerrarlo en una sala.
“Robert, ya no tiene sentido”, le habría dicho, agregando: “¡Pero disparame de todas maneras!”
El joven le habría respondido entonces: “Ya no tengo ganas”, y poco tiempo después se habría suicidado, según Focus.
Según los primeros resultados de la investigación, el agresor, que estaba armado con un fusil de aire comprimido y una pistola, sólo utilizó la segunda arma. “Disparó más de 40 balas” con su pistola, no se encontraron rastros de disparos con el fusil de aire comprimido, indicó el sábado el secretario del Estado regional del ministerio del Interior, Manfred Scherer.
La Policía verificó el sábado los “rumores”, agregó, según los cuales el joven atacante habría enviado poco antes de la tragedia un mensaje escrito a través del teléfono celular a uno de sus ex compañeros de clase recomendándole que no fuera al colegio ese día.
Expulsado del colegio secundario Gutenberg en febrero, el muchacho irrumpió el viernes hacia las 11H00 locales (09H00 GMT) en un aula donde un grupo de estudiantes estaba rindiendo el examen final de matemáticas de su bachillerato.
Según el balance policial, el ex alumno mató a 16 personas, 13 de ellos profesores. Luego se suicidó.