María Antonia López M. [email protected]
La cadena de comercialización del café implica grandes desventajas para los productores nacionales, pues el nivel de ganancias que obtienen es mínimo, concluyó René Mendoza Vidaurre, investigador del Instituto Nitlapán de la Universidad Centroamericana (UCA), en una tesis concluida este año.
La anterior es una de las conclusiones más relevantes recogida en el libro “La Paradoja del Café, el gran negocio mundial y la peor crisis campesina”.
El estudio pretende hacer una evaluación de la cadena productiva hasta la comercialización desde que el rubro se cosecha en Nicaragua y se distribuye en el Reino Unido.
Mendoza determinó que hay una “amplia brecha” entre los precios que se perciben por compra y venta, mientras que los costos de procesamiento se mantienen invariables.
Un segundo aspecto rescatado en el estudio es la concentración del mercado en el norte, el cual es casi monopolizado por cuatro grandes transnacionales, entre las que destaca Nestlé por ser la mayor compradora y procesadora.
Según Mendoza, también los productores son aislados de las decisiones relacionadas con la comercialización del café, lo cual impide puedan negociar mejores precios.
También concluye que si bien se han hecho esfuerzos por la búsqueda de un mercado alternativo que reconozca mejores precios, no es tan vasto para acaparar la mayor parte de la producción mundial y tampoco se puede descartar que para entrar a ese nuevo nicho, los productores se ven obligados a mejorar las condiciones de sus plantaciones y cumplir una serie de requisitos.
Este último aspecto representa una de las alternativas más viables para los productores, pero Mendoza recomienda que se deben reorganizar los mercados, las relaciones entre el beneficio y el puerto, y entre el puerto y los supermercados, para democratizar el sistema.
CAMBIOS SENSITIVOS
El estudio indica que los procesadores en los años 60 eran los principales comercializadores de café
Actualmente los dueños de marcas son los que controlan los precios internacionales
Para 1941 los productores tuvieron la tercera parte del precio final del café, pero en el período 2000-2001 obtuvieron menos de la décima parte.
Lo que se ha dado en llamar el “mercado ético” o los que pagan mejores precios en el Reino Unido, pese a ser un buen esfuerzo, no compensa toda la inversión que se requiere para mejorar rápidamente las condiciones socioeconómicas alrededor de la producción cafetalera en el país y los riesgos son casi permanentes.