- La amenaza que formuló el Chinandega
Edgard Tijerino M. [email protected]
Una vez leí en una traducción del Baseball Diggest: Así que piensas tener el conocimiento, el talento, las cuerdas vocales, la estamina, la disposición y las agallas para ser árbitro de béisbol… ¡Piénsalo brother! No te dejes ir de boca creyendo que la vocación te llama… Estás adquiriendo un pasaporte al infierno.
Cierto, así es.
“Tienes que amar al béisbol para tomar semejante riesgo”, apuntó en cierta ocasión Jim Murray, agregando: Lo clave es la honestidad, pero ¿cuántos fanáticos, managers, periodistas y dirigentes entienden eso?
Cierto también… Para todos ellos, las dudas razonables deben estar de su lado, si no, se trata de un robo, un asalto, una mala intención, y piden la cabeza del árbitro.
Aquí, arbitrar es en cierta forma una manera de ganarse la vida, y eso está por encima de la pasión y el amor por el juego… Pero, para asegurar el trabajo, se debe ser bueno, o lo menos cuestionado.
Cuando se propuso que el béisbol utilizara el video para aclarar fallos complicados, la gente de las esferas superiores, los que manejan el deporte, saltaron de sus butacas y gritaron a pulmón abierto: ¡Nunca! El error arbitral es parte del juego.
El domingo, el manager del Chinandega, Argelio Córdova, el directivo Carlos Estrada, y por supuesto los jugadores, se sintieron atropellados por tres fallas arbitrales: un out en tercera a Romero en el segundo inning durante una arremetida occidental, que pudo ser otra carrera; un strike a Nemesio Porras que de no haber sido apreciado bola por el umpire granadino Víctor Obando, pudo ser ponche y evitado el jonrón de dos carreras; y el safe en tercera a Yasmir García, visto out por la inmensa mayoría que estaba de frente a la jugada desde las tribunas de la derecha, y que fue la carrera del empate. El juego quedó 4 por 3 a favor del Bóer.
La historia del béisbol esta llena de fallos discutibles o errados, pero cuando la apreciación del juez es lo decisivo, no hay nada que discutir… Jorge Orta de Kansas City era out en primera por tres pasos en el sexto juego de la Serie Mundial del 85, pero el árbitro Dekinger lo decretó safe y los Reales salieron del hoyo, voltearon la pizarra y ganaron el título al día siguiente… ¿Cómo fue posible que Eric Gregg ponchara a Fred McGriff de Atlanta con una bola de Liván Hernández a la altura de la cabeza y el juego 1-0 en 1997?
¿Y que decir de Rich García, regalándole a Derek Jeter un jonrón fildeado encima del guante de Tony Tarasco por el joven fanático Jeffrey Maier? Fue decisivo para ganar el primer juego de la serie por el banderín de la Liga Americana en 1996… Y podríamos seguir con “la bendita” Serie de 1987, llena de fallos adversos a los Cardenales en beneficio de los Gemelos.
¿Jueces? Es una situación triste, casi dramática, decía Larry Dierker. No puedes vivir con ellos y no puedes vivir sin ellos… Bill Klem, la mamá de Tarzán de los jueces de béisbol, acostumbraba decir: “Yo nunca he fallado en un fallo”. ¿Podría decirlo ahora con las cámaras de TV y las repeticiones detrás de sus pasos?
El error es parte del juego, “Brujo”, y lo sabes muy bien… Deberías decírselo al directivo Estrada… ¿Por qué retirarse si hacia donde se muevan en el béisbol, incluso las Grandes Ligas, van a encontrarse con malos fallos? En béisbol, frente a una jugada cerrada, hay que cruzar los dedos, y así seguirá siéndolo, por los siglos de los siglos… Amén.
DIFÍCIL TRABAJO
Siempre he pensando que nunca sería juez de béisbol. Considero que aun amando al juego, tendré oportunidad de obtener un trabajo menos frustrante, sin ser agredido.
Decía el columnista Bill Glaubert que ser umpire es una habilidad. Uno se aprende el libro de reglas y luego tiene que aplicarlo con precisión… Cantar bolas y strikes requiere de una vista clara en un mundo recortado a 60 pies 6 pulgadas de distancia, con lanzamientos encima de las 90 millas y un ancho de 17 pulgadas.
No esperen reconocimiento cuando trabajan bien, porque el éxito es pasar inadvertidos… Siempre escucharán “pese al árbitro”.
¿Qué tan agradable sería el juego utilizando computadoras en lugar de árbitros? ¡No! dirán algunos morbosos, “¿a quién le tiramos las naranjas y las maldiciones?