Estimada Psicóloga:
En esta oportunidad quisiera confiarle un problema que estoy atravesando, el cual no me deja vivir tranquila. Tengo 20 años de edad, soy estudiante de derecho y estoy muy dolida con la muerte de mi ex novio, él tiene dos meses de fallecido y su ausencia me mata, me siento totalmente mal.
Me he refugiado en un muchacho pero él no me gusta, está enamorado de mí pero no es correspondido. Sé que estoy haciendo mal, pero es que el recuerdo de mi ex novio no me deja mantener una relación normal con el otro muchacho.
A veces me pongo a llorar por su ausencia, me siento totalmente sola, ayúdeme por favor quisiera rehacer mi vida nuevamente, pero siento que aún lo amo demasiado, fueron dos años y dos meses que compartimos.
¿Qué puedo hacer para no sentirme así? Hasta he llegado a pensar que sólo nací para sufrir y no para ser feliz.
Quiero corresponderle a este muchacho el cual conoce mi problema, pero necesito que me ayude a salir de esto que me tiene encerrada y no me deja expresar lo que siento. Realmente aún amo a mi pareja anterior, pero quiero hacerme a la idea que él ya no está, lo cual es difícil.
Respuesta:
Todo lo que estás experimentando en este momento tiene relación con lo que sucedió. Estás viviendo un duelo, una pérdida y esto necesita tiempo para ser procesado.
Posiblemente estés atravesando por una depresión reactiva y uno de los síntomas predominantes de ésta es la tristeza, el desánimo, y es en estos momentos cuando se necesita retomar todos los referentes protectores personales, familiares, sociales, para poder hacerle frente a la situación.
Es muy importante que te des el permiso para sentir tu dolor, hacelo consciente, vivilo, para que podás expresarlo haciendo cosas de una manera saludable y adecuada.
Tal vez te sirva hacer un inventario de todos los momentos agradables que viviste con él y escojás el que más te haya llenado, para que lo guardés en tu memoria y sea ése el recuerdo que retomés cuando te acordés de él.
Es muy duro y difícil aceptar que la muerte es parte de la vida y que de ninguna forma vamos a poder cambiar eso porque no depende de nosotros. Eso sólo nos lleva a reflexionar que la vida es pasajera y que se vive sólo una vez. Aunque pueden haber distintas formas de morirse: la muerte emocional, la muerte espiritual, el abandonarnos a nosotros mismos, el separarnos de nuestros pensamientos, sentimientos y emociones.
No permitás estar dentro de una de estas categorías. Él ya no está, pero vos seguís existiendo, y tu existencia misma tiene un fin, vos decidís darle contenido y calidad a tu ser, a tu transformación, a tu trascendencia.
Una de las fuerzas más poderosas con la que contamos los seres humanos es la fe, está aplicada a uno mismo, a los demás, a o que hacemos, porque en la medida en que sigamos creyendo en algo en esa medida seguiremos estando y manteniéndonos vivos.
En este momento necesitás encontrarte, darte cuenta que no estás sola y que nunca lo has estado, te tenés a vos misma. Es por esto que es muy importante que primero procesés tu duelo, aclarés tus miedos y temores, vivás tu propio proceso. Pero también es necesario que sepás que si los síntomas persisten por más de seis meses sin ningún signo de mejoría, es necesario buscar el acompañamiento de una persona profesional que facilite que encontrés tu propia salida.
Todos los seres humanos tenemos la capacidad de transformarnos, porque las emociones y sentimientos vienen dentro de nosotros mismos y es por esto que es más accesible trabajar con algo que es mío que con algo que se encuentra fuera de mi alcance.