Eduardo Urcuyo
No huele. La frase es de Vespaciano, emperador de los romanos.
Vespaciano necesitaba mucho dinero para mantener el lujo de su corte y el pesado aparato administrativo del imperio. Cargó a los ciudadanos de Roma con toda clase de impuestos, y cuando no encontró más impuestos que cobrar, ordenó que la gente pagara por el uso de los baños y letrinas públicas, que todo el tiempo habían sido gratis.
Un día llegó el encargado de recoger el dinero de las letrinas y entregó a Vespaciano una gran bolsa de monedas. Tito, el hijo del emperador hizo un gesto de asco y manifestó que ese dinero era sucio, por su procedencia y por constituir un impuesto indebido. Vespaciano abrió la bolsa, olió el dinero y luego, simulando un gesto de perplejidad, dijo: “Non olet”. No huele. Quería decir que dinero es dinero, independientemente de su origen. Pero se equivocaba Vespaciano. Su codicia tuvo castigo, aunque sea simbólico: hasta la fecha los romanos siguen llamando “Vespasinas” a los excusados públicos.
De ese modo risible inmortalizaron el nombre de aquel que les cobró por algo que antes era gratis. Esa lección de ayer debería ser aprendida por algunos connotados ex revolucionarios y uno que otro ex funcionario público.
Algunos que tuvieron altos cargos en administraciones pasadas es una realidad que se enriquecieron ilícitamente. Ni siquiera se recatan; no lo disimulan ni lo esconden. Por el contrario, se enorgullecen de su dinero mal habido y muestran lo que con él compraron: los carros de lujo, la elegante residencia en que hoy viven, las casas en el mar, las fincas, sus empresas, en fin, los negocios.
Aparentemente siguen gozando de consideración social. Pero a sus espaldas la población les aplica el calificativo que merecen: LADRONES, y su desprestigio cae sobre sus hijos y su familia. La ley no los castiga, pues en nuestro país, por desgracia, las leyes difícilmente se aplican a la clase política. Sin embargo, su mala fama los acompañará de por vida. Ya no son otra cosa que LADRONES. Bien vestidos, en buenos carros, pero ladrones al fin y al cabo.
Es importante que los nicaragüenses reflexionemos un poco sobre lo que está viviendo nuestro país, que ha sido dibujado fielmente por los mismos partidos políticos en los medios de comunicación.
Cada día se evidencia más que una sociedad que no castiga el comportamiento delictivo y el comportamiento abusivo de sus funcionarios públicos, y por el contrario, lo premia con votos, sin duda es un país que se perfila para un gran descalabro.
El autor es director general del Consejo Nacional de Desarrollo Sostenible.