Violeta Reyes de Padilla
Ciudadanos todos, creo sin ninguna duda que si les preguntara si están de acuerdo con el Código de la Niñez, la mayoría inmediatamente diría que no porque estamos viendo las consecuencias: pandilleros adolescentes que mantienen aterrados los barrios de Managua.
Usted, ciudadano, es culpable de ese Código, usted diputado tiene mayor culpabilidad, no se molestó en conocer el contenido de esa ley que nos perjudica a todos.
Pues ahora estamos en un peligro más grave, mucho mayor, y que todos tenemos el deber de conocer para salvar a Nicaragua de la corrupción moral. En el proyecto del Nuevo Código Penal desaparece al Artículo No. 204 de la ley vigente que dice: “Comete delito de sodomía el que induzca, promueva, propagandice o practique en forma escandalosa el concúbito entre personas del mismo sexo. Sufrirá la pena de 1 a 3 años de prisión”.
Al desaparecer la penalización de esa ley en el Nuevo Código, automáticamente se legaliza el homosexualismo y no hay controversia, no se habla del tema, y así calladamente abrimos las puertas a muchas desviaciones contrarias a la naturaleza humana, como el “matrimonio” entre personas del mismo sexo.
No nos olvidemos que Dios creó al hombre y a la mujer para que se complementaran, los creó en igualdad de dignidad, pero el cuerpo de la mujer era maravillosamente diferente al cuerpo del hombre. Estas diferencias estaban dirigidas a la unidad del amor conyugal. La tendencia sexual normal va encaminada hacia una persona del sexo contrario.
Ahora veamos en la nueva Ley de la Promoción del Desarrollo Integral de Juventud No. 392, aparece el término “derechos sexuales y reproductivos”. El homosexualismo intencionalmente forma parte de los “derechos sexuales”.
Entre los derechos sexuales de las feministas se encuentra el siguiente derecho: “Derecho al ejercicio autónomo de la sexualidad de acuerdo a las propias preferencias y a la protección legal de las mismas” (derecho a ser lesbianas).
Otro de los “derechos reproductivos” de las mujeres: somos dueñas de nuestro cuerpo y debemos hacer con él lo que consideremos oportuno o necesario (aborto).
Derecho a ejercer la sexualidad independientemente del estado civil y la edad (prostitución infantil).
En el proyecto del Nuevo Código Penal también se están eliminando las faltas contra la moral y las buenas costumbres. De esta forma quedan libres de llevar a cabo de manera pública cualquier obscenidad los corruptores de menores, los que promuevan la pornografía, el sexo libre y el homosexualismo. Es como si al ver que hay tantos hombres y mujeres con tendencias a robar y a drogarse, se redactara y aprobara una ley que proteja a ladrones y drogadictos de sus fechorías. Al ladrón y al drogadicto mi respeto como personas, pero no a legalizar sus acciones delictivas que causan un mal en la sociedad.
El hecho de que los señores diputados se alejen de los principios fundamentales de la Constitución y hayan consentido no penar la promoción del homosexualismo demuestra un síntoma preocupante, consecuencia de un deterioro moral.
El Ministerio de la Familia debería también hacerse eco de este caso inaudito en el cual un Código Penal desprotege a la ciudadanía y la lanza a la corrupción moral. ¡Corromper la familia es corromper a la sociedad!
Ciudadanos nicaragüenses, ustedes tienen en sus manos la decisión de vivir en una sociedad corrupta y permisiva o defender a capa y espada lo que no han sabido hacer los representantes del pueblo, los llamados “Padres de la Patria”, que debieran velar por el bienestar moral de la nación y han perdido su paternidad.
¡Defendámonos de leyes lesivas a las buenas costumbres y a la moral en nuestro país!
La autora es miembro de la ONG, ANIMU.